La Fundación Obsequio de Vida J. Thomas Ford continúa con su proyecto Arte Salvando Vidas y, en esta ocasión, lo hace a través de la publicación de un catálogo navideño con el que las personas podrán adquirir mascarillas, pañuelos así como otras piezas artísticas.
Si bien el catálogo se develó a principios de mes, buena parte de los artículos allí contenidos se mantiene en esa lista, por lo que usted puede aprovechar para conseguir ese regalo navideño para su ser querido mientras apoya a los niños con cardiopatías congénitas a salvar sus vidas.
Los fondos que se logren adquirir con la venta de estos artículos irán destinados a seguir ayudando a aquellos niños que necesitan con urgencia una operación a corazón abierto, a realizarse en Panamá o en el extranjero.
El mecanismo de Arte Salvando Vidas nació para que la misión de ayudar a estos niños y sus familias se mantuviera en medio de los estragos provocados por la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2.
La directora de la Fundación, Karla García, expresó que este es un catálogo muy especial, no sólo porque incluye las mascarillas de Arte Salvando Vidas sino también artículos de cerámica y cuadros, así como una pañoleta con diseño único de los artistas Ely Young y Momo.
Además, estará presente el aporte de las madres de familia de los niños que fueron asistidos por la Fundación, con la confección de ropa y sabanillas para bebé, entre otros.
El propósito de ayudar
Algunos de los artistas que se unieron a la fundación para canalizar su talento y que los niños con cardiopatías congénitas sean atendidos lo más pronto posible, ven la acción como una oportunidad esencial para poner su trabajo a disposición del prójimo.
Tal es el caso de la artista Mai Yap, quién creó la mascarilla titulada Confetti, con la que busca transmitir un mensaje que bien debería ser aplicado día a día: “vivir la vida con las cartas que te ponga a disposición”. El argumento invita a celebrar la vida y así enfrentar las dificultades que se nos presenten en el camino con optimismo.
Yap manifestó que uno de los momentos que más la conmovió fue cuando Emmanuel, un niño de tres años que logró viajar a España en agosto de 2020 para ser operado, gracias a la fundación, escogió su mascarilla para utilizarla en ese viaje importante para su vida.
Aseguró que, para ella, ese fue “un mensaje de Dios” en el que le daba un guiño por hacer algo que no solo le alegraba la vida a la gente, sino que ayudaba a quien más lo necesita con su talento.
En cambio, la artista Alessandra Rosas, con su mascarilla El Liebre, retrata lo que significa para la cultura china este animal que se caracteriza por tener un carácter introvertido y reservado. Rosas agradeció la oportunidad que se le da para ayudar y presentarse a una actividad que está dispuesta para asistir a las personas que lo necesitan. “Una plataforma de este tipo te permite, con lo que te gusta hacer, llegar hacia las personas que más lo necesitan”, dijo.
El artista Braulio Matos, con su mascarilla El Caballo Azul celebra la alegría de estar vivo. Afirma que decidió colaborar con la Fundación ya que desea usar su arte para ayudar al prójimo.

