El director del diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, intervino esta semana con una nota irónica sobre el “autobautizo” del cantante italiano Achille Lauro en el Festival de Sanremo, recordando que el mensaje más transgresivo de la historia ha sido justamente El Evangelio.
“Nada nuevo”, dice el director del diario, Andrea Monda, a propósito del gesto del artista, entre los músicos más vanguardistas de Italia, al inaugurar la 72a edición del festival de la canción ligera con el tema Domenica (Domingo) y su propio bautizo.
“Queriendo transgredir a toda costa, el cantante se inspira en el imaginario católico. Nada nuevo. No ha habido mensaje más transgresor en la historia que el del Evangelio”, escribió.
“Desde ese punto de vista es difícil olvidar el rezo del Padre Nuestro, de rodillas, de un artista del rock de la talla de David Bowie. Ni los transgresores son como los de antes”, concluye en su breve “Carta del director”.
Si bien el Vaticano reaccionó con ironía, algunos obispos locales manifestaron su irritación por “la profanación” de ritos.
El popular festival de la música ligera de San Remo, que cautiva a millones de italianos pese a sus polémicas y extravagancias, se celebra este año de nuevo con público y es difundido en directo por televisión.
El festival dura cinco días y este año se celebrará en Turín (norte de Italia) tras el triunfo en 2021 del grupo de rock romano Maneskin.
Creado en 1951, parte del patrimonio cultural italiano, el festival es conocido en América Latina, donde algunos de sus vencedores, como Laura Pausini y Eros Ramazzotti, alcanzaron enorme fama.
En un tuit, el cardenal Gianfranco Ravasi contó recientemente que el papa le envió para la colección de música del Vaticano, una serie de discos, entre ellos Nadie me puede juzgar de Caterina Caselli, la canción que quedó segunda en el festival de Sanremo de 1966, con un estribillo que se convirtió en un himno feminista.
En enero, el pontífice fue sorprendido por un periodista mientras entraba en el centro de Roma a una tienda de discos de propiedad de viejos amigos. “El Papa me envía sus CD, clásicos pero también de tango, Elvis y Piaf”, dijo al diario Corriere della Sera el cardenal, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura.


