El Telescopio Espacial James Webb completó ayer con éxito la última etapa de su despliegue, desdoblando su último espejo principal y alistándose para comenzar a estudiar -en unos cinco meses y medio- cada fase de la historia del cosmos.
La primera de sus dos alas fue desplegada el viernes y la segunda en la mañana del sábado, como estaba previsto, anunció la NASA.
Los equipos de ingeniería celebraban en el Space Telescope Science Institute en Baltimore, Maryland, en el momento en que la NASA anunciaba en Twitter que el ala final quedaba lista.
“El ala final ahora está desplegada”, escribió la NASA, explicando que aún quedaba pendiente terminar de asegurarla en su lugar.
“Estoy muy emocionado por esto, un hito maravilloso”, dijo Thomas Zurbuchen, un ingeniero de la NASA durante una transmisión de video en vivo.
Debido a que el telescopio era demasiado grande para caber en el cono de la nariz de un cohete en su configuración operativa de despegue, fue transportado plegado como un origami.
El despliegue ha sido una tarea compleja y desafiante, el proyecto más abrumador que se haya intentado jamás, según la NASA.
“Todavía tenemos trabajo por hacer”, expresó la NASA en sus actualizaciones en vivo. “Cuando el pestillo final esté seguro, NASA Webb se desplegará completamente en el espacio”, precisó.
Webb es el telescopio espacial más potente jamás construido y sucesor del Hubble.

