E n el papel de la mujer engañada o en el de la seductora llena de confianza, Beyoncé pasó de una a otra en la inauguración en Miami de su gira mundial “Formation”, sin ofrecer pistas sobre los rumores de infidelidad matrimonial alimentados por su último álbum.
Queen B salió al escenario con un gran sombrero tejano negro y un bodi, cambiando sus habituales zapatos de tacón por botas de estilo militar. Comenzó el espectáculo con Formation y el público ya estaba entregado cuando comenzó su último tema de éxito, Sorry.
Había un perceptible tono de desdén en su voz en la frase “Tonight, I regret the night I put that ring on” (“Esta noche lamento la noche en que me puse ese anillo”). Ambos temas proceden de Lemonade. Buena parte del disco parecía estar relacionada con la vida de la cantante, y frases como “Are you cheating me?” (“¿Me estás engañando?”) plantearon preguntas sobre si su esposo Jay Z habría sido infiel.
En un momento dado, vestida con un bodi de lentejuelas con diseños de llamas rojas, cantó sobre sus planes de “smack that trick” (“acabar con estos juegos”) mientras una tempestuosa tormenta relampagueaba en una pantalla a su espalda, y después apareció vestida de rojo. Justo cuando parecía estar en plena furia, pasó al sexual Rocket y Drunk in Love.
Recuperó una canción antigua, Me, Myself and I, y sacó al escenario a dos chicas del público que se habían aprendido la coreografía de Single Ladies.
Una ausencia del concierto de dos horas fue el tono político de su espectáculo en el descanso del Super Bowl este año, donde sus bailarinas llevaban un aspecto similar al de los Panteras Negras. Sindicatos de policía habían pedido a los agentes que no se presentaran voluntarios ni trabajaran en los conciertos de Beyoncé y criticaron sus mensajes “contra la policía”. La presencia policial en el recital de Miami parecía normal, y las inscripciones para la seguridad en su espectáculo en Tampa no han sido problema.
También hubo una versión de Sweet Dreams, de Eurythmics, iluminó el escenario en tono morado en homenaje a Prince durante un cambio de vestuario mientras sonaba Purple Rain, y dedicó su último número, Halo, al fallecido artista mientras se alzaban fuegos artificiales. Beyoncé dijo que en su camino al ensayo, su hija le había recordado que “cuando yo era una niña soñaba, soñaba con este mismo día... Ahora mismo ven mi sueño hecho realidad”.






