Desde el carácter vinculante del futuro acuerdo hasta sus propios objetivos, quedan importantes temas por resolver si la comunidad internacional quiere frenar eficazmente el peligroso calentamiento del planeta.
Limitar el alza de la temperatura mundial a 2ºC es un objetivo compartido por todos, pero algunos países como los Estados insulares defienden una meta más ambiciosa de 1.5ºC.
Para conseguir la meta de los 2ºC, será necesaria una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Pero la formulación de este objetivo puede ser muy precisa -fijando, por ejemplo, una fecha límite para el pico de emisiones- o mucho más vaga, con términos como “transformación global de bajo nivel de carbono” o “la neutralidad de carbono”, que consiste en lograr que el balance entre el carbono liberado en la atmósfera y la cantidad equivalente retenida o compensada sea igual a cero.
Los países estudian la posibilidad de hacer balance de las acciones emprendidas para frenar el cambio climático, pero la fecha suscita debate. Para permanecer por debajo de una subida de 2ºC, los científicos y los economistas recomiendan más esfuerzos antes de 2020.

