El fusilamiento de Victoriano Lorenzo el 15 de mayo de 1903, viola el Tratado de Wisconsin que puso fin a la Guerra de los Mil Días.
En un juicio sumario que ignoró todos los derechos humanos, el imperio de Wall Street y los intereses expansionistas de Estados Unidos, en complicidad con la élite privilegiada del istmo y del Gobierno colombiano, eliminan al líder de los marginados de Coclé y figura de prestigio en los campos de batalla durante la Guerra de los Mil Días.
Los militares colombianos nunca perdonaron al cholo que los había derrotado en distintas ocasiones. La élite comercial de la ruta canalera le da un mensaje al campesinado del país con el crimen institucional del líder de la cholada, de que nunca más permitirá una insurrección popular.
Estados Unidos impone la paz, exilia a Belisario Porras y la muerte de Victoriano le asegura el dominio exclusivo en la ruta interoceánica.
HOMENAJE
Recuerdo una acuarela de Victoriano, creación de Carlos Francisco Changmarín, la pintó en la cárcel de Chitré al inicio del golpe de estado militar de 1968. El escritor y militante contestatario visualiza al joven de las tierras altas coclesanas en su esperanza de una patria nueva. En mi libro Memoria de mis memorias está incluido otro cuadro de este autor; así como en mi obra La épica de la soberanía.
Las letras panameñas le rinden homenaje al general victorioso de la Guerra de los Mil Días.
Amelia Denis de Icaza es la primera poeta que en una hermosa elegía deja su testimonio de repudio al crimen de Victoriano, en su antología Hojas Secas.
Otros poetas como José Franco, Héctor Collado, Sydia Candanedo de Zúñiga, Dimas Lidio Pitty, Carlos Calzadilla, Javier Hernández, Luis Carlos Jiménez y José Carr (con su extraordinaria voz lírica Estación de sangre) manifiestan que Victoriano está presente en la memoria histórica de la nación panameña.
La novela Desertores, de Ramón H. Jurado; El Guerrillero transparente, de Changmarín, y Sin principio ni fin, de Justo Arroyo rescatan al personaje que la historia oficial silenció.
Ernesto Endara con la obra teatral El Fusilado, desarrolla un inolvidable monólogo de Victoriano al momento de ser acribillado por los militares colombianos.
Rosa María Britton con El ataúd de uso; Rogelio Guerra en Cuando perecen las ruinas y Adán Castillo Galástica con Epifania del Chagres narran magistralmente distintos episodios de la Guerra de los Mil Días.
El ensayo tiene reflexiones significativas en las obras de Diógenes de la Rosa, Herbert Nelson y Álvaro Menéndez Franco. La antología de la Guerra de los Mil Días de Jorge Conte Porras, por ejemplo, es una obra de consulta obligada para conocer aspectos relevantes de la Guerra de los Mil Días.
La Biblioteca Nacional tiene una exhaustiva bibliografía sobre Victoriano Lorenzo.
También recomiendo las novelas de los escritores colombianos Rafael Baena La guerra perdida del indio Lorenzo y Odios Fríos de Gonzalo España, ya que los dos trazan un perfil inédito sobre Victoriano Lorenzo.





