Un público exclusivamente masculino se golpea el pecho a compás frente a la tarima. Podría ser una escena típica del islam chiita, con sus largas salmodias, pero en esta mezquita los cánticos son un rap en honor al imán Husein.
En Irak, se han formado grupos para adaptar al rap moderno los latmiyates, estos versos cantados que narran la epopeya y el martirio de los imanes y otras figuras del islam chiita, con tal de interesar a los jóvenes. Aunque mueven a multitudes, estos grupos son duramente criticados por dignatarios religiosos, quienes no soportan que se deforme la tradición en el sur chiita, rural y tribal.
El “rap islámico” es una “perversión” que “no tiene nada que ver con el islam”, dice el imán Latif Al Amidi, con un turbante negro de los descendientes de Mahoma. Son “absurdidades”, remata.
Para él, está prohibido mezclar religión y música o percusión occidental. Son “pecados”, insiste.
El “rap islámico huseini”, en referencia al imán Husein, nieto del profeta y una de las figuras fundadores del chiismo, fue creado para llevar a los jóvenes por el buen camino, asegura el cantante Karrar Al Bederi.
