Cuando leer ayuda a volar

Cuando leer ayuda a volar
La Biblioteca Virgilio Barco, en Bogotá.

La ciudad de Bogotá ostenta el más alto índice de lectura per cápita de Colombia (2.7%), y ese logro se debe, entre otras, por los esfuerzos de la Red Capital de Bibliotecas Públicas de Bogotá-BiblioRed, un programa de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte.

Ruth Vallejos, directora general de la Biblioteca Pública Virgilio Barco, detalla que la Bibliored, que en este 2016 cumple 15 años de existir, está integrada por 19 bibliotecas, ubicadas en 14 sectores bogotanos.

Se realizan cinco millones de visitas cada año en las bibliotecas públicas de la capital del país, con un promedio mensual de 415 mil visitas y cada año los préstamos se calculan en 764 mil libros, enumera por su parte Ana Roda, directora de Lectura y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura.

Estos espacios culturales, agrega Roda, tienen 3 mil 900 puestos de lectura y tienen un personal de 382 personas, quienes atienden un promedio de 3 mil 780 discapacitados por año y mil 932 usuarios han desarrollado habilidades digitales.

Estas cifras irán en aumento, entre otros motivos, porque se llevan a cabo los planes: “Leer es volar” y “Libros al viento”. El primero tiene como meta aumentar en 5.3 millones los libros leídos en Bogotá entre 2016 y 2020, dice Roda. Mientras que “Libros al viento” es una colección de obras, tanto nacionales como extranjeras, cuya distribución es libre para los bogotanos.

Ruth Vallejos, directora general de la Biblioteca Pública Virgilio Barco de Bogotá, plantea que las bibliotecas deben ser algo más que el lugar donde los estudiantes buscan información para elaborar sus tareas.

Lo ideal, anota Vallejos, es que estos centros del saber sirvan también para que la familia se sienta como en casa, que encuentren formación y entretenimiento.

Por eso, la Red Capital de Bibliotecas Públicas de Bogotá -BiblioRed– ha creado desde abril de 2016 las nuevas salas Distrito Gráfico en cuatro bibliotecas públicas: El Tintal Manuel Zapata Olivella, la Virgilio Barco, la Carlos E. Restrepo y la Gabriel García Márquez.

En estas salas, cualquiera, adulto, niño o joven, puede pedir en préstamo cómics, mangas, animes, juegos de rol, sagas o novelas gráficas, o ver películas.

Además de la circulación de contenidos artísticos, cualquier usuario puede participar en talleres, conversatorios y clubes sobre xilografía, serigrafía, ilustración, fanzines y juegos de rol, resalta Catalina López Fernández, coordinadora de Comunicaciones y Prensa de la BiblioRed.

METAS

El nuevo plan de lectura de Bogotá abarca los años entre 2016 y 2020. Su línea de trabajo es llegar con libros a la mayor cantidad del territorio de la capital del país, aunque los libros no pueden llegar a todas partes, en especial a las zonas rurales de difícil acceso, detalla Ana Roda, directora de Lectura y Bibliotecas de la Secretaría de Cultura.

Con gozo, Roda resalta que mientras la lectoría de Colombia como país ronda 1.9 libros leídos por año, en Bogotá la cifra alcanza los 2.7 libros por año.

Aunque no canta una victoria completa porque lamenta que Bogotá tiene 2% de analfabetismo.

También le entristece que en 2015, el 35.7% de los colombianos admitió que no leyó un solo libro, un grupo poblacional que no continuó sus estudios universitarios.

La meta es que de 2.7 libros al año, el bogotano pase a 3.2 obras por año.

Otro objetivo es que no exista un niño bogotano entre los 6 y 8 años que no sepa leer o escribir.

“Debemos lograr que leer sea parte de la vida de la gente y que vea en este hábito una seña de identidad”, indica Roda, quien agrega que no importa si es un libro impreso o uno digital.

COLECCIÓN

Alejandro Álvarez es el subsecretario académico de “Libros al viento”, una colección financiada por la Alcaldía de Bogotá, que busca que las obras lleguen a las manos de los lectores, ya sea en versión de papel o través de Apple Store.

Se trata de títulos tamaño bolsillo que circulan de manera libre, que las personas deben ver como un bien común, ya que los ciudadanos los han pagado con sus impuestos, resalta Álvarez.

La colección está dividida en cuatro áreas: universal (Shakespeare, Balzac...), capital (autores bogotanos), inicial (para niños y jóvenes) y lateral (temas generales).

Su destino ideal son aquellos hogares en los que no existen bibliotecas o no hay dinero para construir una, anota Álvarez.

“Libros al viento” tiene 12 años en activo y publican entre siete u ocho títulos por año, pagando el correspondiente derecho de autor.

Hasta el momento han editado 116 títulos, con un tiraje promedio de 15 mil ejemplares por obra.

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