Si no estuviera nevando, podríamos pensar que estamos en algún país de clima tropical. Pero estamos en lo más profundo de Serbia, donde Aleksandar Tanic decidió cultivar los pimientos más picantes del mundo.
En invernaderos recubiertos de una fina película de nieve, los racimos de pimientos rojo brillante, amarillo y marrón anaranjado destacan sobre el verde intenso de las matas.
Al pie del monte Koritnyak, en la localidad termal de Niska Banja, hace poco más de un año este electricista de 36 años comenzó a cultivar pimientos “por amor a la cocina y a los platos picantes”. Investigó en internet y comenzó a probar pimintos provenientes de Estados Unidos, Caribe, Asia y Sudamérica. Con la ayuda de su padre Svetislav y de un amigo, Tanic cultiva unas 15 variedades de pimientos como el Carolina Reaper, el Trinidad Moruga Scorpio, el Seven Pot habanero o el Mustard habanero.

