Nos aprestamos para darle la bienvenida al año 2022, con ansias de que sea un ejercicio lleno de buenos augurios para diversos ámbitos de la vida profesional y personal y que, sobre todo, se vislumbre el inicio del fin de la pandemia de la Covid-19, gracias a la vacunación y a las distintas medidas que se han puesto en marcha para mitigarla.
A pesar de las limitaciones que implica celebrar en medio de la pandemia, hay distintos rituales que se realizan cada año para esta fecha, que puede hacer en familia, con el propósito de recibir el Año Nuevo con optimismo y esperanza.
¿Cómo ponerlos en práctica?
Los propósitos para el nuevo año que está a punto de comenzar son variopintos: van desde la promesa de llevar un estilo de vida saludable hasta realizar alguna actividad que nunca antes hemos realizado. Lo importante es elaborar un plan con el cuál podamos medir el progreso de ese objetivo en pequeñas metas, y así cumplir ese propósito de manera paulatina.
Uno de los más conocidos es la ingesta de 12 uvas, un simbolismo que corresponde a los 12 deseos que queremos que se materialicen a lo largo del año —uno por cada mes— que está a punto de comenzar. A menudo, las uvas se suelen acompañar con un vino espumoso, y algunos prefieren consumirlas sin semilla.
Si bien este ritual se practica en la región, en España se consumen las uvas en coordinación con las doce campanadas que emite el Reloj de la Puerta del Sol de Madrid, que se convierte en el epicentro de todas las miradas de ese país en el transcurso de la última noche del año.
Mientras unos se congregan desde varias horas antes de la medianoche para poder reservar un sitio en el cual ubicarse a tomar las uvas y el champán, acompañados de sus familiares o amigos; otros siguen la acción desde la televisión, en un ambiente más privado.
La tradición viene de entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, cuando en España el consumo de las 12 uvas era un ritual para atraer la prosperidad.
Otra de las tradiciones es barrer la casa justo antes de comenzar el año, como un gesto para dejar atrás las malas circunstancias que deja el año viejo, y atraer así lo bueno, especialmente si 2021 vino marcado —en nuestro ámbito particular—, de cuestiones nada halagüeñas.
Algunos optan por barrer la casa con tal de que se vea lo más limpia y pulcra posible, y otros transforman la acción en un ritual que incluye poner música, reorganizar los libros de la biblioteca o, incluso, deciden añadir, o quitar, si es el caso, algún elemento decorativo que adorne algún rincón de la casa.
De acuerdo con la filosofía del Feng Shui, se recomienda fuertemente hacer una renovación para recibir el año con mejores augurios. Lo anterior incluye que los objetos estén bien ordenados, tanto en las partes exteriores e interiores, por ejemplo, un armario.

Lo que vestimos durante la fiesta de Año Nuevo, especialmente antes y durante la transición al Año Nuevo, también puede atraernos la buena suerte para 2022.
Al menos eso es lo que sugiere una tradición que consiste en vestir alguna prenda de los colores rojo, dorado o blanco, ya que pueden traer posibilidades para reforzar la unión familiar o bien encontrar el amor, tener una gran posibilidad en el ámbito de la abundancia, y estar en paz con los seres queridos.
Hablando de la abundancia, otro ritual que se toma en consideración para estas fechas es insertar dinero —ya sean billetes o monedas— dentro de los zapatos. Algunos de los asiduos a esta práctica suelen meter desde monedas de distinto valor dentro de alguno de sus zapatos hasta billetes de distinta cuantía. Esto es con el fin de garantizar que el dinero no falte para los habitantes del hogar.
También hay rituales para el desahogo, que consisten en la elaboración de listas sobre proyectos o metas o cosas que la persona quiere dejar atrás. Por ejemplo: está la lista de las 12 cosas positivas que se esperan para el año que comienza, o bien, aquellas 12 cosas negativas que quisiéramos que no volviesen a suceder.
La lista de cuestiones positivas puede ser aprovechada como una declaración de intenciones para tener esos propósitos bien fijados, mientras que la enumeración de lo negativo puede ser usado como un mecanismo para descargar aquello que lo hace sentir mal a uno. Eso, posteriormente, se puede quemar o romper como sinónimo de rebeldía ante la adversidad.
Sea cual sea la tradición que se emplee para recibir el Año Nuevo, lo importante es hacerlo confiado en que vendrán cosas mejores que el año anterior, teniendo la convicción de que después de la tormenta siempre sale el sol.


