Con solo botar una botella de vidrio al contenedor de basura, estará herendándole al planeta un estorbo por unos 4 mil años.
O dejar correr por las cañerías un litro de aceite que se utilizó para cocinar podría contaminar hasta mil litros de agua pura.
Lo mismo ocurrirá con una unidad de batería de zinc o carbono, que puede dejar inservibles 3 mil litros de agua. Y si la batería es de tipo alcalina afectará 175 mil litros de agua, una cantidad que supera la que tomaría un humano en toda su vida.
Por otro lado, si se recupera una tonelada de papel reciclado se estarían salvando de la destrucción 17 árboles.
Con estos ejemplos se ilustra el negativo efecto del despilfarro de recursos y evidencia la falta de conciencia generalizada en pro de la ecología (Más datos en la infografía).
EvOlución
La acción individual hacia la tarea de reciclaje es una actividad que se está generando a paso lento.
Mariela Fruto, de la Fundación de Acción Social creada en 1994, ha percibido en los últimos cinco años un renovado interés del ciudadano hacia la clasificación de sus desechos, pero le gustaría que la activación fuera mayor.
Al día la fundación atiende a unas 40 personas que van con la visión de contribuir con sus donaciones de material reciclable. Es un número “positivo y considerable” matiza Fruto tomando en cuenta que son las personas en calidad de ciudadanos las que se organizan y sacan su tiempo para ir a depositar sus materiales sin que exista una remuneración de por medio.

Fruto recalca que la fundación funciona como un centro de acopio que separa los materiales reutilizables para luego sostenerse con las ganancias.
En el plan de reforestación conocido como Alianza por el Millón, cuya fecha insignia fue el pasado 29 de agosto, en donde se logró captar de muchos voluntarios dispuestos a enterrar las manos en el lodo para ver germinar la floresta que escasea, se pudo tener una movilización masiva de voluntades con la intención de llegar a la meta de sembrar 1 millón de hectáreas en un periodo de 20 años.
La unión de cinco entidades públicas y organizaciones pro conservación, hizo exitosa la convocatoria en parte de su primera fase.
¿Qué hacer?
La Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon), que apoya el proyecto de reforestación Alianza por el Millón, destina en su página web un formulario que invita al voluntariado a iniciativas ecológicas, ya sea desde el ámbito corporativo, educativo o individual (http://www.ancon.org/voluntariado/).
Para Tania Arosemena, de Marviva, existen múltiples maneras de ser ciudadanos responsables con el ambiente. “Involucrándose, participando como voluntario en las limpiezas de playas”, sugiere.
Aboga por el liderazgo en comunidades donde se pueden formar grupos para mantener limpios los espacios públicos.
En tanto, desde la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario de Panamá, se están desarrollando planes piloto de reciclaje en los centros escolares de Nuevo Belén, Sector Sur y La Siesta de Tocumen.
Apuestan por la formación en nuevas generaciones para lograr un mejor impacto en el tiempo.
