El italiano Massimo Bottura, considerado el mejor chef del mundo, va a la guerra con un tenedor. Pero su lucha es contra el desperdicio de comida, y se libra en Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos.
Bottura quiere servir unos 5 mil platos a brasileños en situación de “vulnerabilidad social” preparados con ingredientes donados por empresas de catering del Parque y la Villa Olímpica, que de otra manera terminarían en la basura.
En su Osteria Francescana en Módena, con tres estrellas Michelin y elegido el mejor restaurante del mundo por la clasificación de los “50 Best Restaurants”, una cena puede incluir platos como “Anguila nadando en el río Po” -anguila con polenta, jalea de manzana de Campania, cebollas de saba quemadas (la saba es un mosto de vino reducido) y sal de carbón-. La cuenta puede llegar a 600 euros (665 dólares) por persona.
Pero los 108 comensales del Refettorio Gastromotiva, que abrirá sus puertas el 9 de agosto en el bohemio barrio de Lapa y es financiado por numerosas empresas patrocinadoras, no tendrán que pagar un peso por la cena. Cada noche, personas en situación vulnerable recibirán invitaciones de organizaciones benéficas para cenar en el flamante restaurante, decorado por el célebre artista brasileño Vik Muniz y con muebles diseñados por los Hermanos Campana, reyes del design brasileño.
Refettorio Gastromotiva es una iniciativa de Bottura, el chef brasileño David Hertz, y la periodista Alexandra Forbes. Su meta es combatir la malnutrición y el desperdicio de alimentos.

