Para levantarse, hay que saber caer, así como para ganar hay que saber perder.
Los mejores deportistas han manifestado en diversas ocasiones la importancia de celebrar el éxito y comprender la derrota.
La extenista alemana Steffi Graf, considerada una de las mejores de todos los tiempos por ser ganadora de 22 títulos individuales de grand slam, dijo en una ocasión: “No puedes medir tu éxito si nunca has fallado”.
Así mismo, el exjugador de baloncesto estadounidense Michael Jordan, considerado el mejor jugador de baloncesto de la historia, señaló una vez: “He fallado más de 9 mil tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos; 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida, y por eso he conseguido el éxito”.
En el terreno deportivo, los atletas se enfrentan a diversas presiones psicológicas que pueden afectar su rendimiento, tal como sucedió recientemente en la final de la Copa América Centenario, en la que el reconocido futbolista argentino Lionel Messi erró su penal, finalizando el partido con la derrota de Argentina y el triunfo de Chile.
Tras ese fallo, y luego de cuatro intentos suyos para que su selección llegara al triunfo de ese torneo en diversos años, el astro argentino manifestó su renuncia a la sección y dijo “ya intenté mucho ser campeón con Argentina. No se dio, no lo pude conseguir”.
Es por ello que en el campo deportivo la psicología como disciplina de la salud mental juega un rol fundamental. La psicología del deporte es una rama relativamente nueva que fue creada y reconocida formalmente por la American Psychological Association en 1986.
La psicóloga Ana María Florez, presidenta de la Asociación Panameña de Psicólogos, afirma que al practicar algún deporte no solo se debe trabajar con el cuerpo, sino también con la mente, ya que ambos están dirigidos a un mismo fin, y con los apoyos técnicos adecuados da buenos resultados.
“Es necesario entrenar y potenciar las habilidades mentales en cuanto a concentración, motivación, autoconfianza y comunicación”, menciona.
PSICOLOGÍA DEPORTIVA
Cuando las personas no tienen confianza en sí mismas, ponen límites imaginarios que les impiden llegar a alcanzar las metas, explica la psicóloga deportiva Ericka Matus y exentrenadora de natación y gimnasia artística. “Se dicen a sí mismos ‘no puedo’ y el cuerpo ‘obedece”.
El ser humano debe estar en coherencia consigo mismo y si hay un pensamiento sobre la posibilidad de alcanzar una meta, y se trabaja en ella y se cree, será mucho más fácil alcanzarla, aclara. En el caso contrario, el inconsciente “boicotea” las acciones para demostrar que en efecto “no se puede” o que la persona no es capaz.
“De ahí la importancia de trabajar entrenamiento psicológico; es decir, que los atletas deben trabajar su autoestima a la par que sus músculos para que haya concordancia, coherencia y seguridad en las metas establecidas y que en el momento de la competencia no haya sorpresas”, recalca Matus.
Incluso, un nuevo estudio científico, publicado en la revista Frontiers in Psychology, encontró que decirse a uno mismo “Lo puedo hacer mejor” puede mejorar el desempeño de la persona.
En este sentido, en el ámbito deportivo la importancia del psicólogo es la misma que la del entrenador, ya que el cerebro trabaja igual que los músculos: “mientras más lo usas y lo entrenas, mejor funciona”, indica Matus.
El psicólogo del deporte se refuerza en que el atleta logre su autoconocimiento y su autoconcepto, y con ello su autoestima, menciona.
En el proceso se utilizan técnicas de visualización, ya sea mental o con videos, reconocimiento de sentimiento y emociones, concentración, habilidades sociales, actitudes, canalización de las emociones, manejo de emociones (estrés), relajación, retroalimentación, etc.
Los psicólogos “no somos magos”, añade la psicóloga Florez, agregando que se trata de un trabajo en conjunto con el individuo. “La mente es algo maravilloso y letal, y se dice que es el peor enemigo de uno mismo, por lo que hay que trabajarlo para lograr los mejores resultados; seguro que si lo hacemos nos sorprenderemos de lo que podemos hacer”.
En otras palabras, Matus explica que la parte fundamental del trabajo de un psicólogo deportivo es trabajar para que “se dé el equilibrio entre la mente sana y el cuerpo sano. Se trabaja a la par del atleta su proceso de adaptación sobre lo que significa ‘ser el más grande’, ‘el más fuerte’ o ‘el más veloz’, la responsabilidad que implica ser un atleta, sus actitudes, el trabajo en equipo, los valores del mismo deporte, y su autoconocimiento para que pueda dar lo mejor de sí, cuando se requiera”.






