En 3 o 4 años habrá recuperación económica para homologarnos al 2019. Son tiempos difíciles, aunque la turbulencia peor ha pasado, al menos en el pronóstico económico.
Ha caído en el 13% la economía, según las cifras preliminares. El desempleo es del 18% hoy. En diciembre último rondaba el 7%. La inflación baja y el desempleo alto, peligroso y freno del crecimiento y desarrollo, así como el incremento de la informalidad (la mitad de los trabajadores activos) son características de esta época, para nada halagüeña
Urge ponernos de acuerdo en trazar una visión país, aplicable a esta época tan tormentosa, a partir de distintos documentos de nivel, ya negociados y consensuados. Actualizarlos y ponerlos en marcha. En el breve, mediano y largo plazo. Con la participación del Gobierno, sector privado y sociedad civil, de acuerdo a las exigencias de este periodo. El Estado lleva a cabo tareas, no obstante estar golpeado el ingreso público. El Gobierno está llamado a actualizar esa visión país, con aquellas tareas y sectores posibles para establecer ese empuje del crecimiento y desarrollo.
Hay una tendencia mundial hacia el aumento de impuestos para aquellos sectores de la economía que han logrado sobrevivir, expresa Eddie Tapiero, economista y profesor de Economía y Geopolítica. Para inyectar dinero a la economía, propone para Panamá la bajada de las tasas de interés bancario, como sucede en Estados Unidos y naciones europeas.
Se recomienda el pago de cuentas atrasadas a suplidores y a impulsar la liquidez para mejorar oferta/demanda, así como fortalecer la estrategia empresarial, expandiendo el e-Commerce, el teletrabajo y la innovación. Identificar los nuevos gustos del consumidor, que se han desplazado, de forma radical. También establecer alianzas y sinergia entre sectores y empresas de distinta naturaleza. Han cambiado los hábitos de personas y de las empresas su accionar.
Compatriotas están ansiosos por obtener los ingresos, por un dinamismo económico, el cual dependerá de un balance, una interacción, ante los factores sanitarios. Más de 2 mil 200 personas han fallecido por la covid, que ha afectado a más de 100 mil.
Dinamizar la economía implica administrar la crisis sanitaria, planificar y gerenciar con eficiencia y liquidez las empresas, así como su relación con la banca.
Es un periodo turbulento, con el incremento del desempleo y de la informalidad, la reducción de la capacidad de compra, la quiebra de empresas, la pérdida de automóviles y viviendas.
Padecemos una recesión causada por la covid, comparable solo a aquellas de 1929 y 2008. Solo China disfrutará de crecimiento este año, estimado en torno al 1%.
Esa recuperación ampliará la desigualdad social, en nuestra nación, campeona en esa materia y con pobreza multidimensional superior al millón de habitantes. Avanzarán quienes tengan mayores conocimientos y dominio de la tecnología, a diferencia de quienes no tengan esas habilidades y estén dedicados a la venta al detal.
Han salido fortalecidos en el primer semestre de pandemia el sector bancario y el agrícola, en alza, y las exportaciones pueden convertirse en un gran nicho. Aunque el país necesita desarrollar más pericia en ese sector, sobre todo por la creciente demanda exterior.
Los sectores de la construcción, turismo, entretenimiento y comercio presencial (no de alimentos) sufren los mayores estragos, y buscan mecanismos para afrontar la debacle. Las Pymes requieren de investigación e impulso para su reactivación.
El autor es periodista, docente y filólogo
