Hay emociones que pueden transmitirse sin palabras. Es un lenguaje universal, el idioma de la música. Así lo ve la pianista, cantante y compositora francesa Sophie Maurin, quien estuvo en Panamá recientemente.
Maurin deleitó a los asistentes del teatro Amador en el Casco Antiguo, en un concierto gratuito que ofreció el miércoles pasado.
El público que llenó por completo el teatro presenció el espectáculo alegre y jovial de la artista, cuya voz y teclado estuvieron acompañados por el sonido del violonchelo de Sebastian Grandgambe, según detalló una de las asistentes.
De esta manera, la pianista y compositora imprimió su esencia al espectáculo, mientras ejecutaba su música que tiene influencia del blues y el ragtime, pero también de la música clásica de Debussy, Chopin y Satie.
La artista con formación en música clásica empezó a tocar el piano desde los seis años, pero no se dedicó a la música de lleno sino hasta que una casa discográfica se interesó por su trabajo, cuando ya era arquitecta.
Mientras estudiaba había grabado un EP que empezó a ganar premios y comenzó a participar en concursos que le ayudaron a entrar al mundo de la música.
Ahora Maurin se siente afortunada de poder mezclar su trabajo con su pasión, según dijo en una entrevista con este diario antes del concierto.
La artista canta en francés y su inspiración para componer la ha encontrado en los poetas Boris Young y Jacques Prevert, de este último tomó un poema y lo musicalizó.
francofonía
Maurin, quien fue invitada a Panamá por la Alianza Francesa en el mes de la francofonía, comentó que “ahora me gustaría que gracias a la presentación, los panameños tengan ganas de aprender el idioma francés”.
La exponente francesa llegaba a nuestro país procedente de una gira de conciertos en Colombia, en los que contrario a sus expectativas, no se encontró solo con franceses expatriados, sino con muchos colombianos atraídos por la música y el francés.
La cantante y compositora dijo sentir curiosidad por lo que encontraría en nuestro país.
La situación, no obstante, no fue tan distinta, según una de las asistentes, quien notó que a pesar de haber franceses también había panameños y oyentes de otras nacionalidades, y de todas las edades.
Al respecto, si de algo tenía certeza Maurin antes del recital, es que finalmente canta en francés y habla muy rápido como para que le puedan entender quienes no hablan el idioma, “pero las personas están ahí y no hay límite, la música es un idioma para compartir”.
