El escritor estadounidense Tom Wolfe, un gentleman del periodismo literario y de la novela periodística, dijo en Barcelona a propósito de su última obra, Bloody Miami, que no hay una ciudad en Estados Unidos (EU) como Miami, donde los inmigrantes han llegado al poder en apenas una generación.
En un principio, precisó el autor de La hoguera de las vanidades, estaba interesado en narrar “qué pasa con los inmigrantes”, pero reconoció que “ya existían muchas historias que hablaban de cómo viven cuando llegan, sobre todo cuando son ilegales”, por eso prefirió tratar “lo que pasa después, cuando ya se establecen”.
La idea inicial era retratar la vida de los vietnamitas en California porque es una comunidad muy numerosa, y por ello se trasladó a California, pero allí se encontró con dos problemas: “no hablo ni leo vietnamita”.
Fue entonces cuando surgió Bloody Miami, tras 13 viajes para conocer de cerca la experiencia de la más latina de las ciudades de EU, gobernada por gente de otro país que habla un idioma que no es el inglés y con nuevas oleadas migratorias de rusos y haitianos.
El novelista no dudó en ejercer de periodista ante sus interlocutores de la prensa, a los que preguntó en varias ocasiones sobre el futuro de la Europa del euro o el poder de la nobleza en España, mientras, sabedor de ser observado por las cámaras, Wolfe no paró de hacer muecas y de sobreactuar algunas de sus expresiones.
Recordó la labor difícil del periodista, con “preguntas incómodas y asumiendo riesgos”, como pasó en su primera entrevista, con la viuda de un mafioso. Wolfe trabajaba entonces en el New York Herald Tribune.
Con su inconfundible aspecto de dandy, traje blanco marfil a juego con su plateado cabello, camisa azul y corbata blanca, Wolfe avanzó que su próximo libro será un ensayo sobre la historia de la teoría de la evolución, desde 1858 hasta 2013, y de la Inquisición que hoy ha relegado casi a la clandestinidad a los opuestos a Darwin.

