Hay tres opciones cuando se discuten los vínculos entre el periodismo y la literatura. Unos aseguran que son hermanas gemelas, otros piensan que son dos intensos caminos que corren en paralelo y los hay quienes proclaman que son distintas.
Sobre estas posibilidades discutieron, el jueves pasado, en Managua, Manlio Argueta (El Salvador), Laura Restrepo (Colombia) y Louis-Philippe Dalembert (Francia) con la periodista Sofía Montenegro (Nicaragua) en la mesa redonda “Formas de la memoria: periodismo y literatura”, en el marco de la cuarta versión del festival literario Centroamérica Cuenta.
Laura Restrepo cree que la verdad es tan dada a la huida que se le escapa tanto al reportero como al novelista, aunque ambos, por momentos, la encuentran. Respira aliviada porque hay estigmas que han acabado o les hace falta poco tiempo para que desaparezcan.
Se ha derrumbado el prejuicio, dice, que reservaba el prestigio a la literatura y que el periodismo era como el chico feo de la familia de las letras, ya que se creía que la ficción era la más difícil de realizar y que una crónica era un ejercicio más elemental.
Laura Restrepo fue muy feliz cuando la bielorrusa Svetlana Alexiévich, de 68 años, obtuvo el Premio Nobel de Literatura 2015, ya que su distinción demostró que el periodismo es un género literario.

