Sergio Ramírez, el más relevante escritor centroamericano hoy día, es un cazador de ideas que nunca se detiene en su afán de encontrar tramas interesantes.
Por eso, de inmediato supo que había dos figuras emblemáticas del Viejo Testamento que daban para un libro: Abraham y Sara.
“En la historia de Abraham y Sara hay una novela en embrión: el éxodo, las disputas amorosas, la ambición y los celos, las luchas de poder, la corrupción y el desenfreno”, explica en exclusiva para La Prensa Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942), quien ha publicado recientemente la novela Sara (Alfaguara).
Todo un universo de posibilidades argumentales a su disposición. “Basta leer entre líneas y llenar los silencios del texto para tener la novela, que toca temas y sentimientos contemporáneos, el patriarcado entre ellos”, anota Ramírez, cuyos libros han sido traducidos en más de 15 idiomas.
Opta por seres que habitan el Viejo Testamento y no por aquellos del Nuevo Testamento porque sabe que en cada época Dios representa distintas dimensiones.
“Dios en mi novela es el Mago, bautizado así por Sara, porque no tiene nombre ni rostro. Es una deidad terrible, que termina en dios de la guerra. El Dios del Nuevo testamento, encarnado en un hombre, termina crucificado entre dos ladrones, y la primera que lo ve cuando resucita es una antigua prostituta. Es otra clase de novela”, comenta el autor.
Su fuente de información principal fue el Antiguo Testamento, en primer lugar, y sobre todo el Génesis, que ha visitado como lector muchas veces. “Y leí a los padres de la iglesia, a los teólogos, para poder entender ese mundo tan lejano que tiene poca historia. Y libros que explican la vida y costumbres de la época para poder construir el escenario”.

