Acurrucado en una esquina en el este de Francia, rara vez visitada por turistas extranjeros, el parque El Principito le hace honor al personaje más entrañable de la literatura francesa, apegándose a una época en la que las montañas rusas no estaban hechas para aterrorizar, los televisores no estaban conectados a videojuegos en 3D y los parques temáticos estaban hechos para niños.
El parque, que abrió el 1 de julio, está ubicado en Ungersheim, en el corazón de la región Alsace, y ofrece 31 atracciones libremente basadas en el tema del vuelo (El Principito es un explorador del espacio y su autor, Antoine de Saint-Exupéry, fue un conocido piloto).
Las atracciones incluyen dos globos de aire caliente, una película sobre los misterios de las profundidades desde la perspectiva de un vehículo de propulsión submarina y visitas a verdaderos cachorros de zorro o a un rebaño de ovejas con su perro ovejero.

