El artista Luis Sierra (Panamá-México) presentó ayer en el Festival de Danza Contemporánea de Panamá Prisma su obra Sueño de un migrante.
“La migración es un fenómeno mundial de gran controversia en este momento. Actualmente, está sucediendo la clara violación del artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”, explicó este actor, bailarín y coreógrafo, egresado del conservatorio El Barco en Costa Rica.
Lamenta que en varias partes del mundo se violan esos principios básicos que recoge esta declaración: “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y regresar a su país”.
Por la razón que sea, Sierra señala que “las fronteras actuales deben transformarse o desaparecer. De ahí viene la pieza Sueño de un migrante. Dos personajes se encuentran, viajan y se relacionan en un espacio sin fronteras, sin delimitaciones”.
Recuerda que en una ocasión le escuchó a un colega definir a la danza como un “juego del cuerpo con el tiempo y el espacio. Me resultó bastante simple, acertado y práctico”.
Trae esto sobre el tapete, porque en esta puesta en particular, “el espectador se enfoca en la dramaturgia corporal. La fisicalidad de los intérpretes y su destreza para evocar imágenes. Es minimalista y poética. Con un toque de anarco-social”.
Aconseja asistir a los eventos del Festival de Danza Contemporánea Prisma, pues es “importante sacar el tiempo para ejercitar intelecto y sensibilidad. Es importante ser parte del encuentro. Uso una frase que me gusta: ‘que no te la cuenten, mejor ve”, dice el codirector y cofundador del colectivo Nana+ná con el que trabajó durante cinco años.
