LITERATURA

El poder está en contra del saber

El novelista Santiago Posteguillo tiene tres héroes particulares del siglo XX: Nelson Mandela, Mahatma Gandhi y Martin Luther King.

El poder está en contra del saber
Santiago Posteguillo, filólogo, lingüista, doctor europeo por la Universidad de Valencia, es además profesor titular en la Universitat Jaume I de Castellón.

A Santiago Posteguillo le consta que hay “un ataque sutil” de los estamentos del poder contra las humanidades. “Las universidades, y el resto del sistema educativo, tiene que generar buenos trabajadores en destrezas técnicas, tecnológicas y científicas, que obviamente son muy necesarias, pero, por favor, que la gente no piense. Por eso, eliminemos filosofía, griego clásico, arte, historia, literatura, geografía, porque eso hace pensar”.

Lo que no han podido eliminar es la curiosidad de aquellos que siguen buscando las respuestas en las carreras humanistas y los que desean saber la verdad por medio de las novelas históricas.

ORÍGENES

Hay una parte afectiva que lleva a Santiago Posteguillo a tener una fascinación por épocas pasadas. Su idilio con Roma comienza con un viaje que hizo a los seis años con sus padres a Italia y aquello lo impresionó. Además, siempre le gustó la historia.

A la hora de decidirse qué estudiar, en la España de la década de 1980, escogió la literatura, aunque el amor por la historia estaba por allí. Después de una licenciatura y un doctorado retoma su deseo de ser escritor y combinó ambas pasiones en un solo oficio.

UN HÉROE

De Roma se podría aprender una infinidad de lecciones, dice. En una novela como la suya, La legión perdida, y en toda su trilogía dedicada al emperador Trajano, recrea el gobierno de este hombre, que aunque tenía muchísimo poder, luchaba de forma sistemática contra la corrupción, y a los que robaban les exigía que devolvieran el dinero y luego los exiliaba.

Además, Trajano llevaba a cabo una efectiva política social, al crear programas en los que reparte alimentos entre los más pobres de la ciudad de Roma. Es un modelo a seguir: si hay un problema, acudía a resolverlo. Si había un conflicto bélico, iba a la guerra, y en primera fila, plantea Posteguillo.

“Trajano se arriesga, termina siendo herido en combate, pero sus legionarios lo siguen al fin del mundo, porque es su líder. Él demostró que se puede gobernar de forma ejemplar y noble”.

Aparte el lector redescubre que los conflictos humanos siempre han estado allí: “las traiciones, la forma torticera que los amigos dejan de apoyarte si caes en desgracia, el sistema clientelista y la corrupción que ocurre en la política y que ocurría desde los senadores romanos”.

En La legión perdida se puede observar cómo toda la lucha del poder sigue siendo muy parecida a la que hay por estos días. “Observando lo que se hizo mal en el pasado, se puede reflexionar sobre lo que estamos haciendo ahora y tratar de no repetir los errores”.

POCOS LÍDERES

Los últimos líderes del siglo XX que asocia con las virtudes de Trajano son los activistas Nelson Mandela (sudafricano), Mahatma Gandhi (hinduista indio) y Martin Luther King (estadounidense).

El primero estuvo preso injustamente durante 27 años y los otros 2 fueron asesinados por defender sus ideales. “Ser buena gente en este mundo está muy mal visto por el poder y el poder hace todo lo posible para acabar contigo. Los tres son figuras que merecerán novelas históricas dentro de dos o tres siglos. En el siglo XX todavía he encontrado ninguno, aunque hay un personaje para ver hasta dónde podrá llegar: el papa Francisco”.

El único que muere en libertad es Mandela, a quien la lectura lo salvó de la locura y la desesperación. Fueron los libros quienes lo ayudaron a no renunciar a sus principios, recalca. Sus carceleros le ofrecían de cuando en cuando la libertad anhelada, siempre y cuando se retractara de sus ideas, por su condición de símbolo en Sudáfrica. “Sus carceleros cometieron un solo error: le dejaron leer y al leer las paredes de la cárcel se caían. Mandela decía que una sociedad en la que sus jóvenes no leen estarán condenados a perder tanto su pasado como su futuro”.

PERSONAJES

El elemento que define que Santiago Posteguillo se decante por tal o cual personaje, es que esté injustamente olvidado. “Esto me rebela y me hierve la sangre. No quieren que nos recordemos a Trajano, que demostró que se podía gobernar siendo ejemplar. Le echamos tierra al asunto y yo le dedico una trilogía de 3 mil 600 páginas (Los asesinos del emperador, 2011; Circo Máximo, 2013, y La legión perdida)”.

También le dedicó una obra a Publio Cornelio Escipión, que estuvo al frente de las legiones V y VI (aparece en su novela Las legiones malditas, 2008), “que aprendió a luchar conociendo a su enemigo y aprendió también a respetar a sus contrarios y a comprenderlos y Escipión estaba opacado por Aníbal. No hay que olvidarlo”.


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