Fue un desfile muy original que nació de circunstancias únicas. En septiembre, Laura Kim y Fernando García fueron nombrados codirectores creativos de Oscar de la Renta en reemplazo de Peter Copping. Fue un retorno a la marca de lujo donde ambos comenzaron sus carreras. Pero mientras estuvieron fuera crearon su propia firma, Monse, que rápidamente se convirtió en favorita de las celebridades.
Lograron la hazaña de mostrar, en un mismo desfile, sus muy distintas creaciones para ambas casas. No salió exactamente como lo habían planeado: una enorme cortina plateada que iba a correrse dramáticamente para la sección de De la Renta se atascó y quedó expuesta a un lado. Pero la ropa definitivamente impresionó.
La primera prenda en la pasarela de Monse fue una camisa blanca con volantes, grandes mangas en cascada y hombros al descubierto. Los hombros expuestos fueron un tema recurrente, con vestidos, suéteres, un amplio cuello de tortuga negro y otras prendas que dejaron al aire uno de ellos. Blusas y vestidos casuales llevaron a atuendos más elegantes en terciopelo o satén, o cubiertos en lentejuelas, como en una túnica roja con azul combinada con pantalones de terciopelo negro tipo cargo y brillantes zapatos de tacón rojo.
La vibra de Monse fue más atrevida que la de De la Renta, pero esta también adquirió nuevos aires. Por ejemplo: un traje sastre rosa pálido reveló un gran corsé de lentejuelas plateadas por debajo; un clásico vestido sin mangas tipo coctel fue modernizado con un colorido bordado de “pinceladas abstractas” y botas de gamuza hasta la rodilla, en lugar del clásico zapato de tacón.
De manera similar, un elegante vestido coctel de terciopelo negro fue refrescado con el look de un hombro, con un solo tirante, y con unas llamativas botas altas adornadas con cristales.
