Pluckley tiene una curiosa reputación: la de ser el pueblo más embrujado de Inglaterra. Pero a pocos días de Halloween, sus habitantes temen menos a los fantasmas que a las hordas de juerguistas en busca de sensaciones fuertes.
Situado a hora y media de carretera al sudeste de Londres, Pluckley es un pequeño pueblo de unas 800 almas, anidado entre las dulces colinas del Kent, con sus casas de ladrillo rojo recubiertas de viñas verdes.
Un lugar encantador, desde luego, pero bastante común en esta parte de la campiña inglesa. Lo que es menos habitual es lo que se lee en el mapa del lugar, colgado en la plaza del pueblo. La zona, afirma el texto, tiene “12 fantasmas oficiales, pero también otros menos conocidos”, un anonimato que los priva del prestigio que tienen los primeros.
“Pluckley es un extraño pueblo” explica Steve Moyle, jefe de un operador de viajes de caza de fantasmas. “Durante el día, el lugar es tranquilo y acogedor. En la noche la atmósfera cambia y se convierte en un paraíso para los cazadores de fantasmas en ciernes”.
