Contar la vida y carrera artística de Vitín Paz sería complicado, fue más de medio siglo de trayectoria musical y, aunque su trompeta se haya silenciado a sus 89 años de edad, su música sigue sonando alrededor del mundo y llenando de orgullo a su patria.

Pero, juntando los recuerdos de aquellos que lo conocieron, como persona y como artista, se puede ir armando parte, y teniendo una idea, a grandes rasgos, del legado que este panameño dejó al arte y la sociedad.

Con un padre músico y una madre a la que le gustaba cantar, los acordes siempre formaron parte esencial de su vida, aunque fue la disciplina y ser un hombre centrado en sus decisiones lo que lo llevó y mantuvo en la fama. Cima en la que compartió escenarios con otras estrellas como Celia Cruz, Julio Iglesias, Pedro Vargas, Frank Sinatra, Diana Ross, Tonny Bennet, por mencionar solo algunos.

“Vitín Paz fue uno de los más grandes trompetistas del siglo XX en el pentagrama internacional. Esto lo demostró con creces tanto en los escenarios como en los estudios de grabación, tanto con cantantes solistas como con las más renombradas big band. Pocos músicos de cualquier parte del mundo tienen una hoja de vida tan impresionante como la que ostentaba Vitín, quien de paso, siempre fue una persona de lo más humilde”, comparte Daniel Domínguez, director nacional de las Artes de MiCultura.

Domínguez recuerda al llamado “La trompeta de América” como un hombre que demostró un amor inmenso por su patria Panamá y como un maestro que “encontró tiempo para formar a generación tras generación de músicos nacionales para que ellos también tuvieran su ocasión de brillar como lo hizo tantas veces Vitín”.

De ese desprendimiento de sus conocimientos, deseos de compartir y enseñar es testigo el músico Wichy López, actual trompetista de Rubén Blades, quien fue alumno y amigo de Paz por más de 20 años. “La hoja de vida del maestro Víctor es tan amplia que en mi opinión no podemos hablar de su papel jugado solo en la música panameña, su legado es inmenso, tuvo los mejores trabajos de New York, Estados Unidos, ya fuese en los estudios de grabación, como en Broadway, como primer trompeta de las más grandes figuras de la música internacional. Creo que lo más grande que deja a esta generación y las que vendrán es su ejemplo, su compromiso con la excelencia, su disciplina”, afirma López, quien dice que siempre estará en deuda con el artista

Y es que la influencia de Paz, en cualquier área que se le conociera, impactaba de forma positiva. siendo quizás la disciplina, parte importante de su vida sobre y fuera del escenario, una de las grandes enseñanzas que le dejó a todos con quien interactuó.

“Con el maestro Vitín Paz pude aprender qué significaba ser un ‘músico profesional’, la responsabilidad, ser puntual, a tener una rutina de estudio, el estudiar, estudiar, estudiar y estudiar, estar preparado, tener tu instrumento en buen estado siempre, que el instrumento no se deja en el maletero del carro, siempre llevarlo contigo, no dejarlo en cualquier lado o dárselo a cualquiera para que lo cargue, a que el músico siempre tiene que estar listo para tocar”, dice el músico Carlos Agrazal, coordinador de Educación de la Fundación Danilo Pérez.

“La figura del maestro siempre estuvo rodeada de una trayectoria increíble, de respeto, admiración y de muchas historias, fue un honor poder tenerlo como maestro y que me diera clases”, añade Agrazal quien recuerda que, aún siendo principiante en la música, Paz lo invitaba a sus toques privados para que se fuera “fogueando”.

Y es que si algo tienen en común muchas de las personas que lo conocieron, es que hablan de él desde la admiración hacia una gran estrella, pero con la cercanía de un gran amigo. Incluyendo otros grandes astros musicales como es el caso del cantautor Rubén Blades, quien en un comunicado rindió homenaje: “Poseedor de un ingenio demoledor, Víctor Paz decía las cosas de frente y sin embarazo. Estudiante eterno de su instrumento, lo practicó diariamente durante toda su vida y no permitió que su fama le hiciera olvidar que solo la disciplina puede ayudar a crear y sostener a la excelencia. Sabía que para mantener su prístina reputación tenía que mantener siempre un régimen de constante entrenamiento y estudio y así lo hizo, hasta el fin de sus días”.

Los recuerdos que dejó el maestro Vitín Paz se extienden más allá del horizonte, allí donde el sol nace con el mismo brillo de su trompeta cuando él la hacía sonar. Donde cobija a quienes lo conocieron, donde ilumina a todos los que tienen un sueño.