SALUD

No todo se resuelve con pastillas

El abuso de medicamentos también abarca los tranquilizantes menores, que se buscan principalmente para tratar la ansiedad y el insomnio.

No todo se resuelve con pastillas
Se debe aprender a desarrollar alternativas no químicas para el manejo de los sentimientos y emociones, antes de recurrir a drogas.

Las adicciones son frecuentes y diversas. Hay personas adictas a drogas, al sexo, juegos de azar, al tabaco...

“Va a depender del tipo de estímulo que busque la persona”, plantea el Dr. Jorge Rodríguez Sotomayor, médico familiar, docente universitario y subdirector de Promoción de la Salud del Ministerio de Salud de Panamá.

“En los adolescentes, lo más común es la búsqueda del placer o euforia. Los adultos buscarían estímulos cognitivos, que influyen en la concentración y el estrés; y los adultos mayores, estímulos ante problemas crónicos de salud, como pueden ser los implicados ante el dolor”, apunta.

En el caso de los medicamentos, el Dr. Rodríguez menciona que algunas personas sienten una pérdida de bienestar al no tomar un fármaco para dormir, para la ansiedad o el dolor.

“Cada persona responde distinto a diferentes estímulos. Hay cambios químicos en el cerebro y otros conductuales. El sistema de ‘recompensa’ cerebral media las respuestas de condicionamiento a los estímulos. Su estimulación excesiva conlleva cambios bioquímicos permanentes que median la reacción adictiva”.

Ivonne Torres, directora del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, menciona que muchas condiciones pueden producir dolor, como problemas dentales, cólicos, infecciones, obstrucción de las vías biliares, etc., pero el uso de analgésicos no debería exceder los 10 días. Incluso, quienes trabajan en construcción o en el sector de transporte, debido a malas posturas, cargar peso inadecuadamente, etc., pueden sufrir dolores y automedicarse.

SALUD MENTAL

El Dr. Carlos Smith, psiquiatra y director del Instituto de Salud Mental (Insam), considera que en Panamá hay un problema con el abuso de tranquilizantes menores, que se pueden conseguir sin el debido control, aunque no conoce cifras o estudios científicos que lo respalden. “El paciente lo dice”.

“Hay que permitirle a la gente llorar a sus muertos, sus frustraciones, sus depresiones, sus ansiedades”.


Carlos Smith
Psiquiatra

Explica que hay distintas clases de tranquilizantes, los tranquilizantes mayores son los antipsicóticos, que son de uso hospitalario y producen niveles de sedación; y los tranquilizantes menores, cuyo uso indefinido no se debe ver como “normal”.

“No es posible que alguien aparezca en el año 2005 con un estado de ansiedad y 12 años más tarde aún esté tomando medicamentos para la ansiedad. Si es así, algo pasó allí. Esa persona se hizo dependiente. Hay gente que toma el famoso alprazolam por mucho tiempo”.

Detrás de la expresión “no puedo dormir” hay pacientes que viven un vía crucis. Se vuelven adictos , con el agravante de que no se puede interrumpir abruptamente el consumo de estos productos, porque trae consecuencias, como convulsiones. “He tenido pacientes que han llegado a tomar hasta 30 tabletas por día para poder dormir”.

“Algunos especialistas estamos alarmados porque vemos que gran parte de la población ya no quiere sentir, no se quieren manejar los duelos. Vivimos en un mundo del quick fix y todo se arregla con pastillas. Hay gente que va a una consulta y espera salir con una receta. Hay que permitirle a la gente llorar sus muertos, sus frustraciones, sus depresiones, sus ansiedades”.

El Dr. Smith expresa que hay poca promoción de la salud, especialmente de la salud mental, para que las personas aprendan a desarrollar alternativas no químicas para el manejo de sus sentimientos y emociones.

“Hay que aprender a relajarse, a tomar una caminata, a hacer inspiraciones profundas. Si una persona se siente muy estresada, puede llamar a alguien que la escuche. Hacer pilates, yoga, tai chi, escuchar música. Tratar de agotar hasta el último recurso antes de usar pastillas, cuyo uso debe ser de forma transitoria y con visitas periódicas al facultativo”.

Es importante, además, no automedicarse ni darle medicinas a otra persona solo porque a usted le funciona.

El Dr. Rodríguez coincide con él. “Es fundamental que el manejo de los problemas de salud no solo sea farmacológico, sino que incluya también otras opciones, como un estilo de vida saludable”.

Rodríguez concluye que el impacto social de las adicciones es muy amplio y no solo afecta al adicto, sino que interfiere con su entorno, con las relaciones familiares, el trabajo, el aprendizaje, e incrementa las conductas de riesgo, como sufrir accidentes. Es decir, trae consecuencias en todos los ámbitos: salud, economía, cultura, seguridad. etc..

Smith recomienda que haya mayor educación de la población e investigaciones sobre la adicción y el consumo per cápita de tranquilizantes.

Las instalaciones de salud pueden orientar a las personas y darle un abordaje inicial a su adicción, así como referirlas a especialistas o grupos de apoyo, ya que el manejo suele ser transdisciplinario.


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