CEATEC. Mini Kirobo, RoboHon, Lin- Chan, Robopin, entre otros, han estado en boga en el salón de la electrónica japonesa Ceatec, que culmina hoy, pero estos robots se parecen más a figuras animadas, cuya inteligencia está alojada en una nube informática o en el cerebro humano. “Lin-Chan, un robot-asistente de Sharp, puede encender el aire acondicionado si se le dice que hace calor, o decir palabras tranquilizadoras si le comentamos que estamos cansados”, explica Masaki Takeuchi, uno de sus inventores. Lin-Chan recuerda el nombre de sus interlocutores, pero “todo reposa en los servicios de los servidores externos que tienen funciones de inteligencia artificial”, explica el ingeniero.Mini Kirobo tampoco es inteligente, reconoce Toyota, que lo fabricó. Puede conversar con su amo o darle información, porque tiene funciones de telecomunicación con un servidor que concentra datos y algoritmos para analizar y responder. Fujitsu, creador de Robopin, planea intro- ducir la inteligencia artificial en un cajero automático, y Sharp en aspiradoras autónomas y en los hornos de microondas.Superar a los humanos es posible en ciertos casos, pero la capacidad de evaluar cada situación en función de una cantidad de parámetros, como lo hace el cerebro humano, es un objetivo muy lejano, dice el diseñador de robots Katsumori Sakakibara, creador de Caiba, un robot que es teledirigido y se limita a replicar los gestos de una persona o retransmitir su palabra. “La inteligencia artificial perfecta sigue siendo el cerebro humano”, concluye el ingeniero.
A los robots aún les falta mucho para igualar a los humanos
07 oct 2016 - 05:00 AM




