El actor estadounidense Al Pacino charló con vecinos de Buenos Aires en un centro cultural e impartió una clase a jóvenes, en la víspera de subirse al escenario de la mayor sala lírica argentina, el Teatro Colón, para un espectáculo unipersonal.
El artista había arribado temprano al aeropuerto de Ezeiza con su esposa argentina, la actriz Lucila Polak. Es el hombre que entró en la historia grande del cine con su personaje de Michael Corleone en la saga de El Padrino, dirigido por Francis Ford Coppola.
Pacino se excusó de formular declaraciones a la prensa. Dijo a un cronista del canal TN que no había podido dormir en el viaje, pero su actividad fue después intensa. En el Centro Cultural Recoleta, del residencial barrio norte, habló en privado con 20 vecinos cuya presencia fue sorteada entre miles por las autoridades comunales. Después se reunió en una clase improvisada con estudiantes de actuación.
Pacino luego desarrolló la primera de dos funciones de su show An evening with Al Pacino en el Teatro Colón, el tradicional templo de la música y la danza clásicas.
El show consiste en “un recorrido por su vida, desde su niñez hasta la actualidad, dando a conocer aspectos desconocidos de su carrera profesional, como así también anécdotas sorprendentes de su universo privado”, según los organizadores.
