La Feria del Libro de Boquete es otro buen ejemplo de los resultados positivos que se alcanzan cuando se trabaja en equipo.
Los hombres y mujeres que la hicieron posible volvieron a demostrar que las bibliotecas, los libros, la imaginación y la lectura siguen siendo un instrumento liberador de mentes y que permiten despertar la curiosidad de sus consumidores.
En estos tiempos donde se asegura que nadie lee en este país, ni en el mundo, los responsables de la Feria del Libro de Boquete van contra la corriente de ese prejuicio y dejan patente que sí hay un sector que desea descubrir nuevos universos de la mano de las obras y sus creadores.
El lugar en el que ocurre esta iniciativa es el más propicio de todos: la Biblioteca de Boquete, la que es una de las más completas, y una de las más hermosamente diseñadas que existe en Panamá.

Si una biblioteca es un templo y protector del conocimiento, y si es el vehículo para que el pensante indague y busque en el pasado, en el presente y el futuro, entonces qué mejor sitio que una biblioteca para que una feria del libro se lleve a cabo.
La programación de la segunda versión de esta actividad ferial, que se realizó del 28 de septiembre al 1 de octubre, fue variada y para todos los públicos.
REUNIÓN
Por cada rincón de la Biblioteca de Boquete había escritores, pintores, actores, bailarines y narradores orales. Cada uno de ellos se puso al servicio de sus lectores y espectadores. Todos dándole el valor grande e inmenso que se merece el libro y las artes en general.
Era como una reunión familiar, porque te encontrabas con viejos amigos y construías nuevas amistades.
Las bibliotecas, de forma usual, son lugares sagrados donde reina el silencio y la concentración. Durante los días que duró la feria en Boquete, la biblioteca que la albergó invitaba a sus visitantes que estuvieran de fiesta, que reinará la alegría y la fraternidad.
Ese ambiente lo aprovecharon los chiricanos y los que nacieron en otras partes del planeta y que han decidido convertir esta provincia en su nuevo hogar.

Si se parte del principio que una biblioteca y una feria, como los libros que albergan, piden ser leídos, entonces la Feria del Libro de Boquete cumplió con este cometido y con creces.
Por eso, felicitaciones a Elsa Castillo Miranda, administradora de la Biblioteca de Boquete y organizadora de esta feria, así como a cada uno de los que colaboraron con ella a que se diera esta segunda actividad.
Al gobierno nacional y a la empresa privada, que apoyen con más ganas a esta institución para que más istmeños enriquezcan sus existencias por medio de la lectura siempre voluntaria y placentera.
