En su pequeño taller de Damasco, Antun Tawil, uno de los últimos lutieres artesanos de Siria, espera en vano el siguiente pedido de un laúd, cuya fabricación era motivo de orgullo en el país antes de la guerra.
El conflicto que golpea a Siria desde hace seis años ha destrozado gran parte de la industria artesanal del país, y el oud o laúd oriental se ha visto especialmente afectado debido al éxodo de los lutieres y a la escasez de la madera de Damasco.
“Antes de la crisis había alrededor de 20 talleres, entre Damasco, Alepo y Hama. Ahora solo hay 10”, cuatro de ellos en Damasco, explica Tawil, de 57 años. En su tienda de 9m2 en Tekkiye, Suleymaniyé, el lutier contempla los ouds suspendidos sobre su cabeza, algunos de ellos con profusas decoraciones, incrustaciones de nácar y marfil y un notable trabajo de ebanistería.
Tawil ya no cuenta con un equipo. “Tenía seis trabajadores. Todos se fueron de Siria. Antes de la guerra trabajábamos durante todo el día porque había una gran demanda”, recuerda.
