Una mujer se convirtió recientemente en la tercera persona en curarse del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), una noticia que brinda un halo de esperanza sobre los tratamientos médicos que podrían ser utilizados para tratar el virus.
De acuerdo con una noticia publicada por el diario estadounidense The New York Times, la paciente fue curada del virus utilizando un tratamiento que involucró un nuevo método de transplante utilizando la sangre de un cordón umbilical.
Se trata de un procedimiento médico que abriría la puerta a la cura del virus a personas de diversas etnicidades ya que la paciente, en este caso, era biracial, según los científicos que revelaron este descubrimiento, que se hizo público esta semana durante la Conferencia de Retrovirus e Infecciones Oportunistas, celebrada en Denver, Colorado.
La nota periodística además hace mención a que la sangre del cordón umbilical está más disponible que las células troncales adultas —usualmente utilizadas en los transplantes de médula ósea—, que curaron a los dos primeros pacientes en recuperarse del virus.
Se menciona, además, que el uso de la sangre del cordón umbilical en un transplante, en este caso no necesariamente implica que tenga que ser totalmente compatible con el receptor.

En este oportunidad, el donante fue medianamente compatible y el proceso se llevó a cabo exceptuando la práctica usual de buscar un donante de médula osea de una etnia similar, tomando en cuenta que la mayoría de los donantes en los registros son de origen caucásico.
En el tratamiento se utilizó la sangre de un familiar cercano, con el fin de darle defensas temporales en el transcurso del procedimiento de transplante.
La paciente, que también tuvo leucemia, recibió además sangre del cordón umbilical para tratar esa enfermedad.
Consultada sobre la información, la infectóloga panameña Ana Belén Araúz aseguró que los transplantes de células madre generalmente son tratamientos agresivos porque consisten, precisamente, en la destrucción o la eliminación del sistema neurológico del paciente para sustituirlo con otro nuevo, que esté libre de cáncer.
“Es una terapia que no está exenta de riesgos. De hecho, pueden haber casos de muerte y por eso en el tratamiento en la cura del VIH solamente se han utilizado en pacientes que tienen la coexistencia de las dos condiciones, la de VIH y, por ejemplo, la de leucemia”, explicó.
Así mismo, señaló que este tratamiento no debería ser utilizado dentro de una estrategia de salud pública para tratar a los pacientes de VIH, ya que cada paciente tiene un único sistema inmunológico y es difícil encontrar la compatibilidad necesaria para que el procedimiento funcione, que tenga esa mutación que produzca que las células sean resistentes al virus.
“No lo vemos así, por lo agresivo que es el tratamiento, pero sí es una oportunidad para aquellas personas que tienen la coexistencia tanto del VIH con la leucemia. Afortunadamente, los tratamientos para tratar el VIH que están disponibles, también en Panamá, son muy buenos. Cada vez tienen efectos menos adversos y consisten básicamente en una pastilla al día. Afortunadamente, tenemos buenos tratamientos pero se sigue buscando la cura”, agregó.


