¿Un dramático vestido de gala o una silueta sencilla?, ¿mangas o los hombros descubiertos?
El vestido que se pondrá Meghan Markle cuando se case con el príncipe Enrique en el castillo de Windsor el 19 de mayo sigue siendo todo un misterio.
Sin importar el diseñador del que se trate, la experiencia de Markle ha sido muy diferente a la de la mayoría de las novias. Las tiendas de vestidos de novia más refinadas de Londres explican lo que se necesita para hacer un vestido propio de una boda real y se aventuran a apostar si la futura integrante de la familia real llevará un estilo clásico o se sumará a alguna tendencia popular de 2018.
El cielo es el límite
Las novias reales no suelen elegir vestidos del anaquel. En vez de esto es probable que Markle haya encargado un vestido exclusivo de diseñador confeccionado a su medida y de acuerdo a sus gustos, y hay muchas posibilidades de que sea hecho a mano en Gran Bretaña.
Un vestido de diseñador suele necesitar meses de preparación minuciosa y a un pequeño ejército de costureras y ajustadores, además de que fácilmente puede costar cientos de miles de libras esterlinas.
“Si encargas un vestido de alta costura necesitas tener mucha confianza en el diseñador y mucho dinero. Porque el costo del trabajo involucrado en hacer tu vestido es tremendo. El precio arranca en las 30 mil libras (42 mil dólares) y aumenta hasta llegar a las 300 mil libras”, dijo Caroline Burstein, propietaria de Browns Bride de Londres, que vende unos de los vestidos más exclusivos y estilosos en la capital.
Todo se suma al precio: Las telas de seda son muy caras, al igual que la mano de obra en Gran Bretaña. Un vestido de la más alta calidad comienza con una consulta para explorar qué estilos le quedan bien a la novia, después se le toman medidas precisas y se hacen varias pruebas en telas de ensayo, de acuerdo con la diseñadora de vestidos de novias londinense Phillipa Lepley.
Entonces viene la parte de labor intensiva: Cuando las costureras trabajan en el bordado y los encajes. Luego vienen más pruebas para arreglar detalles como dónde poner exactamente el escote o cuántas capas de fondos para la falda se requieren. “Para un vestido realmente exclusivo se pueden necesitar más de 60 horas de trabajo, depende del bordado, si tiene bordado por todas partes hablamos de cientos de horas de trabajo, el cielo es el límite”.

¿Pétalos o sobriedad?
Los vestidos románticos, delicados y juguetones con detalles en 3D son populares en este momento con muchas novias, según los expertos. Pero las siluetas tradicionales como un vestido de salón o un vestido columna nunca pasan de moda y muchos de los que conocen el estilo de Markle presienten que optará por algo sobrio.
“Los vestidos de salón siempre serán populares porque se ven increíblemente dramáticos, ¿si no puedes tener una entrada triunfal el día de tu boda, entonces cuándo?”, dijo Burstein. “El encaje siempre es una tendencia fuerte y en este momento se ven muchos pétalos 3D que le dan mucha vida a los vestidos”.
Lepley dijo que esperaba que Markle eligiera algo sin “un diseño exagerado”.
Mostró uno de sus vestidos de lujo para duquesas, sin detalles extras, simplemente un impresionante cuello alto para enmarcar el rostro de la novia. “Esto sería increíble”.
“Siento que probablemente le gustará algo muy directo y sencillo, pero podría terminar eligiendo algo mucho mayor por el drama y el tamaño del lugar donde se casan”, dijo Lepley. “Tiene que encontrar el punto exacto. Sin que sea demasiado adornado ni que el vestido la sobrepase. Pero a pesar de esto tiene que brillar”.
Susan Courter, quien dirige la página WhatMeghanWore.net, un popular sitio de internet que identifica la ropa que se pone Markle en cada aparición pública, estuvo de acuerdo.
Efecto realeza
No se puede negar el enorme efecto que tienen las bodas de la realeza en lo que las novias de todo el mundo quieren usar.
El vestido de novia de la princesa Diana de 1981, con sus mangas abultadas, sus volantes románticos y su dramática caída, definió el estilo de cuento de hadas para las novias de la década de 1980. Más recientemente, cuando Kate Middleton se casó con el príncipe Guillermo en 2011, el vestido de encaje con mangas largas que eligió desató una tendencia de vestidos de novia más recatados y tradicionales, que duró por años.
Markle ya se ha diferenciado del estilo real tradicional, abandonando los vestidos clásicos a favor de pantalones en varios actos públicos.
