TRAVESÍA

Cientos de migrantes entran al país pese a que frontera con Colombia sigue cerrada

Cientos de migrantes entran al país pese a que frontera con Colombia sigue cerrada
La mayoría de los migrantes proviene de Haití, Cuba, Bangladesh, Nepal, Congo, Camerún e India. LP Archivo

La entrada a Panamá de migrantes de distintas partes del mundo por la frontera con Colombia se ha reanudado pese a que el vecino país mantiene -hasta el próximo 1 de noviembre- cerradas sus fronteras terrestres, marítimas y fluviales para evitar contagios del nuevo coronavirus.

Datos del Servicio Nacional de Migración (SNM) detallan que actualmente en el país hay 2 mil 582 migrantes varados en espera de que se les permita su salida para retomar su travesía por el istmo centroamericano en busca de un mejor futuro en el norte, particularmente en Estados Unidos.

Costa Rica cerró sus fronteras desde el 16 de marzo, lo que puso fin a la Operación Flujo Controlado de los dos países que busca garantizar la atención humanitaria al migrante, sin obviar lo inherente a la lucha contra el tráfico de seres humanos.

La semana pasada, el ministro de Seguridad de Panamá, Juan Pino, confirmó que en las últimas semanas han entrado al país, procedentes de Colombia, unos 300 nuevos migrantes. Pero en realidad, según datos del SNM, a octubre se habían registrado mil 533 nuevos migrantes.

La mayoría proviene de Haití, Cuba, Bangladesh, Nepal, Congo, Camerún e India. El cierre de las fronteras los obligó a quedarse aquí, lo que ha causado tensiones, a tal punto, de que las autoridades judiciales le adelantan un proceso a 12 haitianos, acusados de quemar carpas de plástico con medicinas en el campamento de La Peñita el pasado 1 de agosto. Ellos exigen mejores condiciones de alojamiento o que les dejen seguir hacia el norte del continente.

No es la primera vez que el flujo migratorio se frena. La llegada masiva de cubanos en 2015 y el cierre de fronteras que ordenó Nicaragua generó una crisis humanitaria en Panamá y Costa Rica.

Actualmente, según el SNM, se encuentran en varios campamentos o sitios de alojamiento, denominados “estaciones de recepción migratoria” (ERM). Se distribuyen así: La Peñita, 1652; Los Planes, 340; Bajo Chiquito, 237; San Vicente, 138; Laja Blanca, 131; Albergue Panamá, 3 y Metetí, 1.

Los migrantes sortean selva, ríos y muchas veces son víctimas de traficantes de personas o de bandas irregulares o narcotraficantes que operan en Colombia e incursionan en Panamá. Ello sin contar las viejas y nuevas enfermedades o las picaduras de serpientes a lo largo de los 266 kilómetros de frontera terrestre entre los dos países.

Del grupo que entró recientemente, dos fallecieron al estar contagiados por la Covid-19, según confirmaron las autoridades de seguridad.

Se trata de Sall Abdulaye Mamadou, de 28 años, nacido en Mauritania. Fue trasladado del Puesto Avanzado de Vigilancia de Bajo Chiquito, Darién, sin signos vitales, según un reporte oficial. La otra víctima fatal fue Bana Saint Halaine, de 50 años, de nacionalidad haitiana. Ella estaba con un grupo de 10 migrantes que recién había llegado, procedente de Colombia y que se había asilado del resto, precisamente por el temor a los contagios.

Según el SNM, a los migrantes que están contagiados o han sido contactos directos de estos se les envía a Lajas Blanca, que es una especie de estación hospital, bajo la supervisión del Ministerio de Salud.

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