Una operación realizada por el Ministerio Público y la Policía Nacional desarticuló un grupo criminal que suplía de drogas a privados de libertad en el Centro Penitenciario La Joya a través de la utilización de drones.
En la denominada operación Corsario, realizada por la Fiscalía Segunda Especializada en Delitos de Asociación Ilícita y la Policía Nacional, se logró la aprehensión de cinco personas en allanamientos realizados en Las Garzas y Guna Nega, en el corregimiento de Ancón. En la provincia de Bocas del Toro, se ubicó a varias personas ligadas con esta estructura criminal.
La investigación se inició en el año 2020, luego de que las autoridades detectaron el vuelo de drones sobre el Centro Penitenciario La Joya que lanzaban drogas y celulares y armas de fuego a líderes de pandillas que están en prisión.
Durante los allanamientos realizados en Las Garzas, comunidad cercana al centro penitenciario, las autoridades ubicaron residencias desde las que presuntamente se preparaban los drones con su carga para luego arrojarlas en los patios de las cárceles.
Desmantelan red que introducía droga a La Joya con drones.https://t.co/SFqPJr0jz7 pic.twitter.com/cCuryUqMXM
— La Prensa Panamá (@prensacom) October 28, 2026
Tanto la Policía Nacional como el Ministerio de Gobierno han reconocido la existencia de redes criminales que nutren con drones a líderes de pandillas con armas, drogas y celulares.
También dentro de los centros penitenciarios se han detectado antenas del sistema Starlink para tener comunicación vía celular sin interrupción. Las autoridades investigan cómo ingresaron estos equipos a las cárceles.
En noviembre de 2025, el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) desmanteló un grupo criminal que usaba drones para llevar drogas a las cárceles.
En esa ocasión, los aprehendidos fueron ubicados en un área cercana al centro penitenciario, desde donde operaban los drones con cargamentos de droga que luego eran arrojados dentro de los penales.
En la actualidad, las cárceles de La Joya, La Joyita y La Nueva albergan unos 24 mil privados de libertad, entre los que se encuentran líderes de pandillas que buscan mantener el control de sus grupos desde la prisión.


