Algunos miembros del Gobierno sonreían; otros se veían angustiados. Frente a ellos, varios grupos de la sociedad civil de Colón aprovechaban el desfile conmemorativo del cinco de noviembre –110 años desde que las últimas tropas colombianas abandonaron el istmo– para protestar en presencia de Ricardo Martinelli, presidente de la República.
Los colonenses decidieron manifestarse en contra del costo de la vida, los pocos recursos económicos que se le destinan a esta provincia y porque consideran que no se ha hecho justicia por las cinco muertes que ocurrieron en octubre del año pasado en esta ciudad durante las protestas contra la Ley 72 de 2012 que permitía la venta de terrenos en la Zona Libre de Colón.
Sin embargo, cuando Edgardo Voitier, vocero del Frente Amplio por Colón tomó el micrófono, Martinelli se levantó de su silla y se fue del palco presidencial por una salida que daba al hotel Washington.
“¡Asesino!”, coreaban los manifestantes, mientras Voitier criticaba la ausencia repentina del Presidente.
Unos minutos antes, la delegación del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) también lanzó consignas contra el mandatario, quien sí se quedó atento y les mostró el pulgar arriba. Incluso, rió cuando los sindicalistas mostraron una pancarta en la que aparecía un gorila con la cara de José Raúl Mulino, ministro de Seguridad, en referencia a lo que ellos consideran una militarización de la Policía Nacional.
Cuando Voitier finalizó su alegato, reunió a los demás que lo acompañaban y siguió su rumbo por la avenida Bolívar lanzando más consignas contra el Gobierno Nacional. Fue entonces que regresó Martinelli al palco, a tiempo para ver la participación del colegio Abel Bravo.
ALEGRÍA Y COLOR
El desfile colonense comenzó a eso de las 10:45 a.m., con el Cuerpo de Bomberos de Colón como los debutantes en la avenida Bolívar, que apenas daba paso libre a las delegaciones en dos de sus cuatro paños, ya que los más curiosos y arrojados saturaban los extremos de la calle en sus bancos de colores.
Así desfilaron varias delegaciones gubernamentales, instituciones educativas privadas y grupos evangélicos, que cumplieron con el rigor de saludar al Presidente al pasar frente a él.
La primera escuela en marchar fue el Abel Bravo, a eso de las 11:50 a.m., con tonadas de música de moda, un elemento popular durante estos últimos desfiles patrios.
Una cuadra más adelante del Presidente estaba José Domingo Arias, candidato presidencial de Cambio Democrático, quien instaló su sede en una casa antigua de dos pisos con banderas de Panamá y de su partido.
Varias esquinas después, Juan Carlos Varela, apuesta presidencial del panameñismo, y Juan Carlos Navarro, aspirante por el Partido Revolucionario Democrático, también aprovecharon las fiestas patrias en Colón para marcar su presencia en esta ciudad atlántica.
