“Donde Panamá tiene un problema grande es en la confianza que se tiene en los políticos”. Así se expresó ayer, miércoles, el economista español, Xavier Sala Martín.
Sala Martín, vinculado a la creación del índice de competitividad global y catedrático en la Universidad de Columbia, recordó que Panamá tiene malas notas dentro de la clasificación de competitividad global.
Sus mayores riesgos tendrían que ver con el entorno institucional, advirtió. Debilidades como la falta de ética; la corrupción del sector público o la falta de independencia del sistema judicial o el despilfarro de las decisiones del sector público.
En total, seis de los 10 grandes problemas de este país tienen que ver con el entorno institucional, afirmó, el economista. Por tanto, si no hay un cambio, por más que se trate de innovar, las debilidades institucionales impedirían la transformación que se hace necesaria en el país, “que permitiría una economía moderna”, explicó Sala.
El otro gran lastre sería la mala educación panameña dijo Sala, al tiempo que recalcó que hay mucho trabajo por hacer en el país para ir cambiando el modelo de crecimiento y, según él, habría que empezar en las aulas este cambio, animando a los alumnos a innovar y crear.
ADVIERTE DE INVERSIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN
“No voy a decir que Panamá esté metido en una burbuja inmobiliaria como la que explotó en España, pero normalmente los países dedican el 4% de la actividad del PIB a la construcción y Panamá actualmente dedica el 18% a esta actividad”.
Con esas cifras, el economista Xavier Sala Martín, vinculado a la creación del índice de competitividad global y catedrático en la Universidad de Columbia, advirtió ayer, miércoles en Panamá del peligro que supone seguir fomentando el modelo económico basado en el ladrillo que acabó colapsando en España, donde el país llegó a dedicar el 15% de la economía a este sector, porcentaje próximo al 18% actual de Panamá.
Durante la ponencia ofrecida, Sala animó al Gobierno a allanar el camino para cuando las obras de infraestructuras hayan culminado, momento en el que el sector de la construcción podría verse afectado. “No existe una varita mágica”, reconoció Martín, sin embargo, la clave podría estar en los mismos ciudadanos.
“Hay que dotarlos de las herramientas necesarias para que sean ellos mismos quienes hagan posible este cambio”, señaló en su más reciente visita a Panamá.
