En plena pandemia la banca, en acuerdo con la Superintendencia de Bancos, decide otorgar un periodo de moratoria. Este alivio como muchos bancos lo llamaron, llegó a calmar la angustia de aquellos que quedaron suspendidos en sus trabajos, o que los perdieron. No pagar el préstamo o las obligaciones bancaria parecía ser una buena solución en medio de la crisis, pero muchos pensaron que esto paralizaría la generación de intereses, y que pasado dicho tiempo todo volvería a la normalidad, pero esto no fue así. Hoy estamos por finalizar todas estas extensiones de tiempo.
Ahora nos enfrentamos a la realidad, “o pago, o puedo perder los bienes que garantizan mis obligaciones”. La primera opción es acudir al banco o institución crediticia para negociar, o renegociar la deuda, con condiciones que permitan cumplir.
Otra opción que tienen los deudores es explorar la posibilidad de que el propio bien se convierta en una forma de obtener ingresos para con ello ir pagando; y por último entregar en dación de pago la finca, el auto o cualquier otro bien que haya servido de garantía para el préstamo, y así no enfrentar procesos judiciales de cobro o remate. Pero deben tener presente que lo adeudado al banco corresponde a dineros que a su vez le pertenecen a otros ciudadanos, que esperan recibir de vuelta con algún rédito, por lo que se hace obligante que los bancos normalicen sus carteras y castiguen aquellos préstamos malos, o incobrables.
No hacer nada es malo, ya que la deuda se incrementa por la acumulación de intereses y es más difícil de pagar.
Los procesos judiciales de cobro suelen ser procesos rápidos, ya que prestan mérito ejecutivo las hipotecas y anticresis, que aceptamos al adquirir el préstamo. Por esta razón, el llamado a intentar llegar a una renegociación de la deuda o a la dación en pago parece ser la oportunidad de no perderlo todo.
Si hemos adquirido tarjetas de crédito es el momento de unificarlas para que el cargo mínimo, sea solo sobre una de ellas y no tener más de un cargo mínimo mensual, y de esta manera poder cumplir con estas obligaciones. También puede evaluar convertir esos saldos de intereses de 11% a 14% o más que se paga, a un préstamo con un interés de 7% u 8%.

