Producciones Doble A cumple cuatro años de labor teatral ininterrumpida. Todo comenzó con la puesta en escena de Manolo Gallosa.
Desde entonces, este colectivo ha llevado a cabo 20 montajes entre comedias (El Inspector General y Arsénico por Compasión), dramas (Un día nublado en la casa del sol y Crimen Perfecto) y las 15 propuestas infantiles que tienen en su hoja de vida.
Con el paso del tiempo, se han especializado en crear piezas pensadas para los más pequeños de la casa.
Su debut en esas lides fue con Pinocho, en 2009, en el teatro Inida.
“Pinocho fue una experiencia que marcó y definió nuestro compromiso de querer seguir haciendo teatro, especialmente teatro infantil”, resalta uno de sus productores, Alejandro Rodríguez Tristán.
Una nueva prueba de su gusto por los montajes para toda la familia es El regreso de Alicia al País de las Maravillas, que se presenta todos los domingos en funciones a las 11:00 a.m. y la 1:00 p.m., hasta el 1 de septiembre en el teatro ABA.
La pasión de Doble A por el teatro infantil radica en tres razones fundamentales, comenta Rodríguez Tristán.
En primer lugar, “estamos convencidos de que toda la amplia gama de manifestaciones artísticas puede convertirnos en mejores ciudadanos. Segundo, somos conscientes de que no tenemos una cultura de teatro muy fuerte. Y, ¿cómo la fortalecemos? Incentivando el teatro infantil”.
La tercera razón es lo relevante de tener niños “educados integralmente con valores y principios éticos y morales bien definidos, eso garantiza un mundo mejor para todos. Este es nuestro granito de arena a esta ardua y enriquecedora tarea de compromiso social”.
El regreso de Alicia al País de las Maravillas, dirección artística de Félix Gómez, es una adaptación hecha por Pablo Salas del clásico de Lewis Carrol.
“Esta historia nos habla de cómo una joven se adentra en un mundo de fantasía en donde conoce maravillosos, extraordinarios y alocados personajes, de los cuales aprende cosas muy importantes”, anota.
De esa manera, Alicia conoce al Conejo Blanco, a TweedleDim y TweedleDum, al Gato Cheshire, al Sombrero Loco, a la Reina de Corazones, a Barajín y Barajón, entre otros personajes.
De acuerdo con Rodríguez Tristán, esta obra le enseña al público “la importancia de darle al estudio su tiempo, lugar y espacio. La educación debe impartirse divirtiéndose y la diversión debe darse educando. Valores como la amistad sincera, el amor, el compañerismo, la paciencia y el respeto serán parte de las enseñanzas que se llevarán todos a casa luego de ver este montaje”.
Opina que los pequeños deben “disfrutar de su niñez y que nunca debemos dejar de soñar, pase lo que pase. Independientemente de todo, los niños tienen derecho a soñar y a ser felices. Nos corresponde a los adultos propiciar esas condiciones”.

