En medio de la batalla que vienen librando el libro en papel y el electrónico por alzarse con el trono del reino literario, aparecen los llamados libros multimedia, un puente entre ambos formatos que pretende contentar tanto a lectores tradicionales como a los de e-book, y que basan su singularidad en la inclusión de los populares códigos QR, también conocidos como códigos bidimensionales (Bidi), entre sus páginas.
Pero, ¿en qué consiste exactamente esta tecnología que se está implantando imparable en nuestra vida diaria y ahora también en la literatura? Sus siglas responden a “Quick Responde” (Respuesta Rápida), un nombre apropiado para este pariente del código de barras de origen japonés.
Se trata de un cuadradito lleno de píxeles, capaz de almacenar cantidades de información, a la que se accede de manera inmediata capturándolo con la cámara de los teléfonos inteligentes. Algunos requieren la instalación previa de una aplicación, pero cada vez la incorporan de serie más dispositivos.
En el caso de los libros multimedia o bidibooks, los códigos QR permiten incorporar contenidos extras que los convierten en ejemplares más completos sin la necesidad de apenas espacio. Desde las tradicionales fotografías, pasando por videos, mapas, documentos o archivos sonoros, aportan una nueva dimensión a la lectura tradicional.
Son varios los títulos que han empezado a experimentar con esta tecnología, uno de ellos es Última Roma, del escritor León Arsenal, una novela histórica ambientada en Hispania durante el desmoronamiento del Imperio Romano de Occidente, y que incluye 60 códigos QR.
Es un período histórico, por lo general, poco conocido por la población y, de esta forma, el lector puede profundizar en ella, por ejemplo, visionando un video de Youtube en el que el propio autor le da una breve clase magistral. También puede recurrir a la cartografía para conocer más de cerca la localización de los lugares donde se produjeron las batallas o acceder a entradas de Wikipedia (previamente contrastadas por el autor) que completen información relacionada con la trama histórica.
El responsable de Enigmas Producciones, la empresa encargada del desarrollo tecnológico de Última Roma, es Pedro Luis Barbero, quien recientemente explicaba que esta novela “da un paso más en la inclusión de esta tecnología, porque enlaza a 20 videos de factura propia”.
Uno de ellos recrea las batallas y el ambiente histórico, como si de un tráiler de película épica se tratara (booktrailer), y está también en el portal Youtube.
