El Gobierno chileno afirmó el miércoles que dispone de recursos para enfrentar el desastre ocasionado por los gigantescos incendios forestales que aún no han sido sofocados en regiones del centro sur del país.
La presidenta Michelle Bachelet, luego de reunirse temprano con varios de sus ministros, aseguró que hay dinero para enfrentar la emergencia y ayudar a los damnificados con una variedad de subsidios, aunque no entró en detalles.
Su ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, declaró poco después a radio ADN que "es pronto para saber el impacto macroeconómico de esto, pero sin duda vamos a tener ciertos efectos que vamos a amortiguar con las distintas líneas de ayuda". Añadió que "tenemos recursos de sobra para atacar la dimensión de este problema".
El Gobierno intenta calmar temores y despejar interrogantes sobre el impacto y la capacidad para responder al que ha sido considerado como el peor desastre forestal en la historia del país, que a la fecha cobró la vida de 11 personas.
Según la Corporación Nacional Forestal (Conaf), los siniestros han arrasado 576 mil 245 hectáreas en el período de incendios boscosos que se inició el 1 de julio de 2016 y que concluye el 30 de junio de este año. El principal daño, unas 366 mil hectáreas, fueron consumidas a partir del 15 de enero último, según esa entidad.
Mientras tanto, seguían las labores de millares de brigadistas, bomberos y de los pobladores afectados para sofocar los incendios, ayudados por aviones cisternas de Estados Unidos, Rusia y Brasil.
Las labores del miércoles empezaron con el lanzamiento combinado de 115 mil litros de agua lanzados por un súper avión cisterna estadounidense y el tanquero ruso Ylyushion sobre áreas de la comuna de Navidad, cercana a Santiago, en donde la madrugada del miércoles fueron arrasadas por el fuego 16 viviendas y una capilla.
A media tarde del miércoles, varios focos fueron alimentados por el viento, llevando las lenguas de fuego cerca de la carretera.
Sergio Zarzar, alcalde de Chillán —400 kilómetros al sur de la capital chilena—, explicó que una localidad afectada en su comuna mantiene focos encendidos que amenazaban con cruzar un río y acercarse a zonas urbanas. Esta situación se repite en decenas de localidades del centro sur chileno.
En lo que fue una sorpresa para un brigadista de Conaf, mientras combatía un incendio cerca de Constitución, 360 kilómetros al sur, encontró lo que finalmente fueron 2 mil 100 plantas de marihuana que no fueron tocadas por el fuego, confirmó la policía a la AP.
De acuerdo con el Gobierno chileno, hay mil 49 albergados, 3 mil 810 damnificados y mil 103 viviendas destruidas. Las cifras son preliminares porque centenares de personas prefieren quedarse junto a los restos de sus casas o con familiares. El alcalde Zarzar dijo que un número indeterminado de personas vive entre cerros, en bosques y quebradas.




