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Fallece el sacerdote nicaragüense Fernando Cardenal, sancionado por Juan Pablo II

Fallece el sacerdote nicaragüense Fernando Cardenal, sancionado por Juan Pablo II
Fallece el sacerdote nicaragüense Fernando Cardenal, sancionado por Juan Pablo II


El sacerdote jesuita Fernando Cardenal, nacido en Granada el  26 de enero de 1934, fue uno de los seis religiosos nicaragüenses sancionados por el Vaticano en 1984 y hermano del también sacerdote y poeta Ernesto Cardenal, falleció este sábado tras complicaciones de salud, dijeron fuentes de la orden.

Cardenal, de 82 años y teólogo de la liberación, fue ministro de Educación Y dirigió la cruzada de Alfabetización en el gobierno revolucionario sandinista en la década de 1980.

En 1984, el papa Juan Pablo II le suspendió a divinis del ejercicio del sacerdocio, junto con su hermano Ernesto y otros cuatro religiosos nicaragüenses por defender la teología de la liberación y ocupar cargos en el gobierno, aduciendo que era incompatible con su condición de religiosos.

El papa Francisco levantó esa sanción en agosto de 2014 y estaba dedicado a la organización Fe y Alegría.

En un documento titulado "Carta a mis amigos", que fue publicada en 1984, Cardenal defendió su decisión en términos teológicos."Sinceramente considero delante de Dios que cometería pecado grave si yo abandonara mi puesto", dijo Cardenal sobre el cargo que aceptó.

"Desde mi punto de vista es posible vivir, en mi caso, simultáneamente mi fidelidad a la Iglesia como jesuita y como sacerdote y también dedicarme al servicio de los pobres de Nicaragua desde la Revolución Popular Sandinista. Sin embargo se me prohíbe conjugar los dos grandes amores de mi vida".

Fernando Cardenal dejó su cargo en 1990 y al final rompió con el Frente Sandinista —que era encabezado por Daniel Ortega— por considerar que la organización se alejó de los principios de la revolución que derrocó a la dictadura somocista.

En algo más inusual que su decisión, fue reinstalado en la orden jesuita en 1997. En 1980, siendo ministro de Educación, Cardenal coordinó a más de 95.000 estudiantes, maestros, técnicos, profesionales, hombres y mujeres, para ejecutar la Cruzada Nacional de Alfabetización, que redujo drásticamente el analfabetismo en Nicaragua —del 50.35% al 12.96%— lo que mereció un reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) al país centroamericano en 1981.

"Fernando dejó un legado, fue un voz profética para la juventud nicaragüense", dijo a la AP la ex guerrillera y ex ministra de Salud de la década de 1980 Dora María Téllez.

Entre los anhelos del sacerdote, estaba "que los jóvenes volvieran a las calles a hacer historia" en Nicaragua e insistía —ante la enorme migración de muchachos hacia otros países por falta de empleo y oportunidades— en que "no se cambien de país, quédense a cambiar el país", agregó Téllez.

Sus restos serán velados en la capilla de la Universidad Centroamericana y sus funerales están previstos para mañana domingo.