ESTADOS UNIDOS, (AFP).- En momentos en que Estados Unidos anunció un refuerzo de sus controles en los aeropuertos, un experto estadounidense en seguridad aérea, Jeff Price, presenta a la AFP la nueva generación de bombas a la que temen las autoridades.
Los servicios de inteligencia estadounidenses saben que Al Qaida trabaja en la producción de nuevas tecnologías difíciles de detectar, como el caso de la bomba escondida bajo la ropa interior de un pasajero en un vuelo Ámsterdam-Detroit en diciembre de 2009.
Se trata de bombas que surgen de la mezcla de productos químicos. Solo hay que unir "rápidamente y naturalmente" los productos "probablemente líquidos" para que produzca una "reacción química que activará la bomba", explica Price. La ventaja que tienen es que es "menos complicado que conectar cables y son indetectables por la máquina de rayos X", asegura.
Según Price, debido a la presurización del avión basta con tener una cantidad reducida de explosivos para hacerlo estallar. "Una pequeña cantidad de explosivos puede ser más destructiva en altitudes elevadas que en tierra firme", añade.
El experto asegura que los principales sospechosos son los miembros de Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA), en especial de Yemen, Afganistán, Irak y Siria. Pero aclara que "también hay que tomar en cuenta a las personas que se van de Estados Unidos para ir a entrenar o buscar material afuera antes de regresar".
"Por eso (las autoridades) observan de ahora en más la manera de viajar. Si me voy de Estados Unidos a Yemen y es algo que no hago habitualmente en el marco de mi trabajo, entonces es una señal de alarma", dice.
Price dice que las nuevas medidas seguridad "no son visibles para el público general". Se trata de "reforzar los controles de equipajes con un enlentecimiento de las alfombras de las máquinas de rayos X" o con controles aleatorios de equipajes provenientes de países sospechosos. También pueden poner de lado a los viajeros para realizar un control más profundo y un despliegue mayor de personal encargado de vigilar los comportamientos en las filas de espera de los aeropuertos, indica.

