A dos décadas de que un veneno industrial penetrara las entrañas del sistema de salud pública panameño, la sombra del dietilenglicol sigue pesando sobre la memoria colectiva del país.

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63 de 472 demandas de indemnización han sido resueltas a favor de panameños intoxicados con dietilenglicol

Lo que comenzó a mediados de 2006 como una desconcertante epidemia de fallos renales en las salas de urgencias terminó revelándose como el mayor escándalo de envenenamiento por medicamentos en la historia moderna de Panamá.

Hoy día, las víctimas de este terrible fármaco piden no ser olvidadas; por el sufrimiento de miles de familias que quedaron desconcertadas por la muerte de sus seres queridos sin saber qué las causaba.

Este domingo 18 de octubre, el Comité de Familiares de Víctimas por el Derecho, la Salud y la Vida (Cofadesavi) realizó una marcha para conmemorar a las víctimas, cumpliéndose este 20 años de los hechos.

La presidenta de Cofadesavi, capítulo de Colón, Cenobia Castillo, pidió que no sean olvidados: “Que nos hagan justicia es lo único que pedimos, han pasado 20 años desde que tomamos ese medicamento, que ha dañado nuestras vidas y a nuestras familias, queremos justicia y no el olvido”.

A 20 años de los hechos, las cifras oficiales reconocen más de 280 muertes directas y cerca de mil pacientes certificados con afectaciones severas, aunque las organizaciones de víctimas sostienen que los fallecidos superan los 800 y que aún existen más de 1,500 familias atrapadas en el laberinto burocrático del Ministerio de Salud para lograr la acreditación formal.

Hoy en día, los sobrevivientes continúan conviviendo con neuropatías crónicas, movilidad reducida y dependencia de tratamientos complejos, mientras exigen la agilización de las pensiones vitalicias y una atención médica verdaderamente prioritaria que haga honor a la justicia pendiente.