El Gobierno chino afirmó el martes que mantiene “estrechos intercambios y cooperación” con Rusia sobre el posible brote de peste neumónica desatado en Siberia.

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Qué es y cómo se propaga la peste neumónica que se estudia en el laboratorio de Siberia en el que falleció una trabajadoraLa OMS pide a Rusia información sobre posible caso mortal de peste neumónica en Siberia

“China y Rusia mantienen estrechos intercambios y cooperación en materia de prevención y control de enfermedades infecciosas, incluida la peste”, afirmó Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, en una respuesta a los medios por escrito.

Según medios locales rusos, la semana pasada (aparentemente en la noche entre el 1 y el 2 de octubre) murió una joven de 28 años −empleada del Instituto de Investigaciones de la Peste de Irkutsk y el Lejano Oriente− en un hospital de Shélejov, ciudad satélite de la capital regional.

Hasta el momento se estudian dos versiones: que la paciente se contagió de peste neumónica, provocada por una bacteria llamada Yersinia pestis, en Tailandia, de donde regresó recientemente, o a consecuencia de la rotura accidental de un tubo de ensayo con patógenos en su puesto de trabajo.

El Gobierno estadounidense emitió el domingo una alerta sobre un posible brote de peste pulmonar en ese área de Siberia y desde entonces el canal independiente ruso Liudi Baikala (Gente del Baikal) ha informado que las autoridades rusas han puesto en cuarentena varios hospitales de Irkutsk, por sospechas de que se haya producido un brote de peste pulmonar.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el martes que tiene programada “muy pronto” una llamada telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, para hablar sobre el aparente brote, y que Washington probablemente podrá informar sobre las conversaciones con Moscú este miércoles.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), por su parte, aseguró el martes que sigue de cerca el suceso, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó como “muy bajo” el riesgo sanitario en Europa tras el incidente en Siberia.