Las confesiones de Marcelo Odebrecht a las autoridades judiciales han hecho tambalear a varios gobiernos de la región. Ahora, tras dos años y cinco meses en una cárcel en Curitiba, el empresario concedió una entrevista en su mansión de Sao Paulo -donde cumple arresto domiciliario-, donde admite algunas actuaciones cuestionables y las califica como “pecados” y “errores”.
En la entrevista al diario O Globo, Marcelo señaló inicialmente que la División de Operaciones Estructuras o Caja 2 nunca operó, aunque luego sí reconoció su existencia.
“Esto es folklore. Este departamento de sobornos nunca existió. La verdad es menos espectacular. Desde los 80, mucho antes de que me uniera a la compañía como pasante, había personas en Odebrecht que apoyaban a los ejecutivos para realizar pagos no contabilizados. Estos fueron bonos ejecutivos no declarados, pagos en especie a proveedores, especialmente en zonas de conflicto, inversiones en las que no queríamos aparecer, Caja 2 para campañas y eventualmente incluso sobornos”, señaló.
Hace tres años, la constructora Odebrecht admitió haber pagado sobornos por $788 millones en Panamá y otros 11 países. Aunque reconoció al Departamento de Justicia de Estados Unidos que las coimas en Panamá fueron por $59 millones entre los años 2010 a 2014 (correspondientes a la administración de Ricardo Martinelli), luego se comprobaría que la cifra es muy superior y que se extendería a los periodos presidenciales de Martín Torrijos (2004-2009) y Juan Carlos Varela (2014-2019). La causa está detenida, a la espera de que la Corte Suprema de Justicia atiende un reclamo de la Fiscalía Especial Anticorrupción para ampliar los plazos de investigación.
Nunca antes um empresário tão poderoso havia sido alvo de uma ação tão dura. Confira a entrevista. https://t.co/gIVEsMYtU9
— O Globo Brasil (@OGloboPolitica) December 17, 2019
Marcelo Odebrecht precisó que los empleados a cargo de estos pagos están identificados, y que ellos mismos se autodenominaron como los responsables de las “operaciones estructuradas”.
"Siempre fuimos tolerantes con la Caja 2… La creencia de que los fines justifican los medios fue un gran pecado”, indicó.


