Análisis

Donald Trump duda y el coronavirus avanza por América

Donald Trump duda y el coronavirus avanza por América
En algunas ciudades de Estados Unidos se tuvo que decretar cuarentena obligatoria para evitar la propagación del virus. AFP

El séptimo coronavirus detectado por la ciencia, el Sars-CoV-2, que provoca la enfermedad denominada Covid-19, empezó en diciembre del año pasado en Wuhan, China, siguió con su estela de muerte por Europa -particularmente Italia y España- y ahora se ha cebado, especialmente con la principal potencia mundial: Estados Unidos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Cámara de Comercio Internacional (ICC, por sus siglas en inglés) han hecho un llamado sin precedentes para dar una respuesta mundial coordinada al avance de la pandemia.

La “adopción de medidas tempranas, audaces y eficaces reducirá los riesgos de corto plazo para los empleados y los costos de largo plazo para las empresas y la economía”, expresó la OMS y la ICC en un comunicado conjunto.

Si bien en el continente americano las respuestas han sido bastante uniformes apegándose a las recomendaciones de los expertos, los gobernantes de los países más grandes como Estados Unidos (327 millones de habitantes), Brasil (209 millones) y México (130 millones) han mostrado reticencias, lo cual podría afectar los planes del resto.

En mayúsculas cerradas, el presidente estadounidense Donald Trump escribió el domingo 22 de marzo en su cuenta de Twitter: "No podemos dejar que el remedio sea peor que el problema en sí mismo".

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Donald Trump no ha querido aumentar las medidas para evitar el contagio del virus. AFP

Al día siguiente, en la conferencia de prensa, insistió: "Si fuera por los médicos, dirían: 'mantengamos todo cerrado: cerremos el mundo entero", señaló. "No le puedes hacer eso al país, especialmente a la primera economía del mundo".

Estados Unidos es el primer país del mundo con más contagios del coronavirus Covid-19 registrados, con unos 80 mil casos y más de 1,000 defunciones.

Siendo este el primer socio comercial de Panamá, nunca tuvo más vigencia aquella vieja expresión usada en círculos económicos: "Cuando Estados Unidos estornuda, el mundo se resfría".

Trump ha lanzado una enérgica defensa a la necesidad de reactivar la economía, mientras los gobernadores de estados como Nueva York y California decretan una cuarentena total para tratar de frenar el virus, tal y como lo han recomendado los expertos en todo el mundo.

Trump, quien llegó a la presidencia en 2017 con el lema "Make America Great Again", busca la reelección en noviembre próximo y, como se sabe, tiene intereses en resorts, hoteles y campos de golf, los cuales también sufrirán el golpe del Covid-19.

Por lo pronto, el Senado de Estados Unidos acordó con la Casa Blanca un gigantesco paquete de ayudas por dos billones de dólares.

Cabe recordar que los primeros datos ofrecidos por la ministra Rosario Turner, señalaban que la mayoría de los primeros infectados en Panamá habían estado en países como Francia, España y Estados Unidos.

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Rosario Turner, ministra de Salud de Panamá.

Eso tiene sentido teniendo en cuenta que Panamá es un hub marítimo y aéreo; un punto de encuentro en el que en el pasado se han librado luchas decisivas contra enfermedades que han causado estragos a la humanidad.

Lo recordó hace poco el exministro de Salud, José Terán, cuando fue invitado la conferencia diaria del Gobierno, en un gesto de unidad de criterios frente a la pandemia.

Terán mencionó la lucha titánica que se libró en el istmo para erradicar la fiebre amarilla y fue un médico estadounidense, William Crawford Gorgas (1854 -1920), quien -a contracorriente- logró senear el istmo de Panamá mediante el control de los mosquitos, que trasmitían estas enfermedades.

Ello permitió la construcción del Canal (inaugurado en 1914) y dio el primer paso en firme a la que hoy conocemos como globalización.

Otro que ha seguido los consejos de Trump de no paralizar la economía es el brasileño, Jair Bolsonaro. En abierto desafío a la recomendación médica de mantener el distanciamiento, Bolsonaro criticó esta semana a los gobernadores estatales que ordenaron el cierre de empresas y colegios para tratar de frenar la pandemia en el país más grande de América Latina.

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Jair Bolsonaro, mandatario brasileño. AFP

“Nuestra vida debe continuar, se deben mantener los trabajos, se debe preservar el sustento de las familias”, expresó en un discurso en cadena nacional el pasado martes.

En su opinión "la cuestión del coronavirus es mucho más fantasía y no es tan así como los grandes medios propalan y propagan por todo el mundo", aseguró el pasado 11 de marzo. Ya en ese momento iban 25 casos confirmados.

Sin embargo, como se sabe, el número de casos confirmados puede ser irrelevante si el país decide no hacer pruebas o limitarlas.

El gobernante mexicano, Andrés López Obrador, también reta a la ciencia, a pesar de que la pandemia ya ha matado a 20 mil personas en el mundo, la mayoría en Italia y Francia.

López Obrador ha rechazo en público el uso de mascarillas y ha minimizado las recomendaciones de un sinnúmero de autoridades regionales de quedarse en casa.

En cambio, el mandatario mexicano estrecha la mano de sus seguidores y e invita a la gente a salir.

El medio digital Mother Jones aseguró, por ejemplo, que “si hubiera estado escuchando al presidente de México, pensaría que no existe una pandemia de coronavirus, y que mientras todo el mundo está tomando medidas extremas para combatir esta crisis de salud pública, los mexicanos están de alguna manera exentos de la virus”.

No se queda atrás en esta cadena de dislates, Daniel Ortega, el presidente de Nicaragua, un país con 6.2 millones de habitantes. Ello sin contar a los miles que viven en países como Costa Rica, Estados Unidos y Panamá. Ortega no le ha prestado mucha atención al avance del Covid-19 y su paìs es el único en todo el continente que todavía no suspende las clases. Incluso, ya lo han hecho México y Cuba.

Hace poco Félix Maradiaga, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional de Nicaragua, denunció que, incluso, se han hecho marchas multitudinaria como “Amor en tiempos del Covid-19”, en contra de las recomendaciones de la OMS y de la mayoría de los países americanos.

Mientras tanto, el Covid-19 avanza por todos los confines del continente.


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