La presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, explicó ayer que su familia, y en particular sus nietos, están “destrozados y traumatizados” por el ataque con tintes políticos del viernes pasado, en el que su marido Paul Pelosi fue agredido con un martillo en su casa.
“Tristemente un hombre violento irrumpió en nuestro hogar, exigió verme y atacó a mi marido Paul con brutalidad”, ha afirmado Pelosi en un comunicado.
“Gracias a la rápida respuesta de las fuerzas de seguridad y de los servicios de emergencia y por la asistencia médica que está recibiendo y que le está salvando la vida”, ha añadido Pelosi.
Paul Pelosi, de 82 años de edad, fue agredido por un individuo alineado políticamente con el expresidente Doland Trump, que quería ver a Nancy Pelosi, blanco habitual de la ira de la ultraderecha estadounidense.
Paul Pelosi fue operado por la fractura de cráneo y las heridas en su brazo derecho y sus manos. El personal que lo atiende espera que se recupere totalmente.
El sospechoso ha sido identificado como David DePape, de 42 años, quien también está hospitalizado con heridas leves, pero será imputado por intento de asesinato, agresión con un arma mortal, abuso a una persona mayor, lesiones, asalto y otros delitos ante un tribunal de San Francisco.

