El presidente de Sri Lanka llegó el jueves a Singapur, procedente de las Maldivas tras huir de su país, y los manifestantes que lo expulsaron de su residencia prometieron seguir presionándolo para que renuncie ante la grave crisis económica y política de la isla.
El presidente Gotabaya Rajapaksa aterrizó en la ciudad-Estado a bordo de un avión de la compañía saudita Saudia, procedente de Maldivas, adonde había huido la víspera.
Singapur afirmó este jueves que Rajapaksa ingresó “en visita privada” pero “no pidió asilo y tampoco le fue otorgado”, dijo el ministerio de Relaciones Exteriores de Singapur en un comunicado, recordando que el país “en general no acepta pedidos de asilo”.
Como presidente goza de inmunidad y no puede ser arrestado y se especula que buscó salir al extranjero antes de renunciar para evitar ser detenido.
El mandatario, de 73 años, todavía no ha anunciado su dimisión, pese a que prometió que se daba como plazo hasta el miércoles.
En Colombo, la capital esrilanquesa, los manifestantes abandonaron varios edificios estatales que llevaban ocupando desde varios días, después de que el primer ministro Ranil Wickremesinghe ordenara a las fuerzas de seguridad restablecer el orden y decretara el estado de emergencia.

‘Continuaremos nuestra lucha’
“Nos retiramos pacíficamente del Palacio Presidencial, la secretaría presidencial y la oficina del primer ministro con efecto inmediato, pero continuaremos nuestra lucha”, dijo una portavoz de los manifestantes.
Testigos vieron a docenas de activistas abandonar la oficina del primer ministro, mientras la policía y las fuerzas de seguridad entraban en el edificio.
Agentes armados patrullaban por partes de la ciudad, bajo toque de queda.
Según fuentes de seguridad, Rajapaksa, que viajó con su esposa Ioma y dos guardaespaldas, se quedará en Singapur durante algún tiempo, antes de irse a Emiratos Árabes Unidos.
Sri Lanka, ubicada al sur de India, sufre escasez de productos esenciales por la falta de divisas para las importaciones y los manifestantes consideran que la crisis se debe a una mala gestión de Rajapaksa.
Tras meses de protestas, los manifestantes invadieron el sábado la residencia oficial del presidente y posteriormente tomaron el despacho del primer ministro.
Desde la huida del mandatario, el complejo fue abierto al público y miles de personas visitaron el edificio.

