Qué se puede aprender del choque contra la Luna de un cohete de SpaceX que estaba a la deriva

Qué se puede aprender del choque contra la Luna de un cohete de SpaceX que estaba a la deriva
Una parte de un cohete de la compañía de Elon Musk impactará accidentalmente contra la luna. / AFP vía Getty Images

Un cohete de SpaceX que estaba a la deriva se habría estrellado el pasado miércoles contra la Luna, formando un cráter cerca de un famoso accidente geográfico del satélite natural de la Tierra y brindando a los científicos una oportunidad única de investigación que podría ayudar a futuras misiones.

Se estima que la etapa superior vacía de un cohete Falcon 9 impactó contra la superficie lunar cerca del cráter Einstein a una velocidad de unos 8.700 km/h.

El breve y espectacular destello que produjo habría sido difícil de detectar para los astrónomos aficionados, incluso con telescopios de alta gama. Sin embargo, observatorios más grandes en América, incluyendo Chile, están analizando la información recopilada.

Podrían pasar días o incluso semanas antes de que se conozca por completo qué ocurrió y qué lecciones pueden aprenderse del impacto. Pero para los geólogos planetarios, esta colisión accidental representa un auténtico regalo científico.

El Falcon 9 de SpaceX es un cohete reutilizable que ha sido empleado en numerosas misiones espaciales. Su diseño permite que parte del vehículo regrese a la Tierra, mientras que otras secciones se desprenden en el espacio.

El cohete despegó de Florida en enero del año pasado transportando dos módulos de alunizaje.

Su misión consistía en impulsar la etapa superior con suficiente fuerza para sacar ambos módulos de la órbita terrestre y colocarlos en una trayectoria hacia la Luna. El objetivo se cumplió con éxito.

La etapa ya utilizada, de aproximadamente el tamaño de un edificio de cinco plantas y con un peso mínimo de 4.000 kg, quedó a la deriva en una órbita amplia y alargada que la llevaba hacia la Luna y de regreso.

Durante los siguientes 18 meses, la suave influencia gravitatoria de la Tierra, la Luna y el Sol, junto con la presión ejercida por la luz solar, alteró gradualmente su trayectoria.

Los astrónomos que seguían el recorrido del fragmento acabaron determinando que esos pequeños empujes habían desviado el objeto hacia una ruta de colisión con la Luna y que ganaba velocidad cada día.

Qué se puede aprender del choque contra la Luna de un cohete de SpaceX que estaba a la deriva
Gráfico que muestra las partes que componen el cohete SpaceX, con su sección frontal, la segunda y tercera etapas / BBC

Destello diminuto y tenue

El impacto, ocurrido alrededor de las 01:35 EDT del miércoles, se produjo a plena luz del día en muchas partes del mundo. El diminuto destello generado fue demasiado tenue para ser observado, incluso mediante telescopio.

Los astrónomos aficionados que observaban desde zonas nocturnas tampoco habrían tenido muchas posibilidades de verlo, ya que habría durado apenas una fracción de segundo. No obstante, podrían haber detectado una nube de polvo que se extendió hasta unos 100 km y permaneció visible durante varios minutos.

Ni siquiera las naves en órbita alrededor de la Luna se encontraban en el lugar adecuado en el momento preciso para presenciar el impacto en directo.

El orbitador surcoreano Danuri era el que tenía más posibilidades, ya que había pasado cerca del lugar poco antes del choque. Su equipo eclaró a medios surcoreanos que cualquier imagen o grabación se hará pública únicamente después de que concluya el análisis científico.

En los próximos días, el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA estará en posición para fotografiar la zona, lo que permitirá comparar imágenes tomadas antes y después del impacto.

Los primeros datos científicos, y probablemente las primeras imágenes, procederán de potentes telescopios situados en América, donde el cielo aún permanecía oscuro. Aun así, detectar el impacto de un objeto de apenas 14 metros sobre la superficie lunar a una distancia de 385.000 km no será una tarea sencilla.

El procesamiento de imágenes para mejorar y depurar los datos puede llevar horas, días o incluso semanas, mientras los científicos verifican y analizan la información obtenida.

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Foto de la Luna con las indicaciones donde alunizó Apolo 11 y donde chocó parte del cohete SpaceX en el Cráter Einstein / BBC

Experimento inusual y valioso

Dado que los investigadores conocen con precisión el tamaño, la velocidad y el punto de impacto del cohete, esta colisión deja de ser un accidente aleatorio para convertirse en un experimento poco común y prácticamente controlado.

Para los científicos planetarios supone una oportunidad excepcional, ya que les permite poner a prueba sus modelos sobre cómo los impactos excavan cráteres, dispersan materiales por la superficie y generan vibraciones en el interior de la Luna.

Y esto tiene una utilidad muy práctica.

Comprender cuánta roca y polvo puede levantar un impacto ayudará a los ingenieros a diseñar módulos de aterrizaje y futuras bases lunares más seguras, determinando hasta dónde pueden llegar los fragmentos expulsados y cómo podría verse afectado el terreno cercano.

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La superficie de la Luna da cuenta de innumerables impactos ocurridos a lo largo de millones de años. / Getty Images/Nasa

El material expulsado desde capas situadas bajo la superficie también ofrece nuevas pistas sobre la geología lunar, ampliando los conocimientos sobre la formación del sistema Tierra-Luna hace unos 4.500 millones de años.

No es la primera vez que un objeto fabricado por el ser humano impacta contra la Luna. Desde 1959, decenas de naves espaciales han chocado contra ella, algunas por accidente y muchas de forma deliberada con fines científicos.

La sonda soviética Luna 2 fue la primera. En las décadas siguientes le siguieron las sondas Ranger de la NASA en los años 70, varias etapas de cohetes del programa Apolo y, más recientemente, la misión LCROSS en 2009, que fue estrellada intencionadamente para buscar hielo de agua.

El último impacto accidental confirmado, en 2022, se atribuyó a una etapa propulsora remanente de una misión lunar china lanzada en 2014. El episodio sirvió como recordatorio de que este tipo de basura espacial lleva acumulándose silenciosamente sobre nuestras cabezas desde hace más de medio siglo.

Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

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