Jimmy Chérizier, conocido como “BBQ”, es un exagente de la Policía Nacional de Haití que pasó a convertirse en uno de los líderes de pandillas más influyentes del país caribeño.
Nacido el 30 de marzo de 1977 en Puerto Príncipe, Chérizier trabajó durante aproximadamente 14 años en la Policía Nacional haitiana, según la agencia EFE.
De acuerdo con InSight Crime, organización especializada en el estudio del crimen organizado en América Latina y el Caribe, BBQ fue destituido de la policía en 2018 por su implicación en múltiples ejecuciones extrajudiciales, entre ellas, su participación en noviembre de 2017 en una supuesta operación antidroga que resultó en la ejecución extrajudicial de al menos nueve civiles en el barrio Grand Ravine de Puerto Príncipe.
El origen de su apodo tiene distintas versiones. Una de ellas sostiene que lo recibió porque su madre vendía pollo asado. El propio Chérizier ha utilizado públicamente ese sobrenombre, que también aparece escrito como “BBQ” o “Babekyou”.

El ascenso de G9 y Viv Ansanm
Chérizier ganó notoriedad en 2020, cuando fundó G9 y Familia, una federación de grupos armados que extendió su influencia por distintos sectores de Puerto Príncipe.
Aunque BBQ promovió el G9 como una fuerza para restaurar el orden en Puerto Príncipe, funcionó como un ejecutor alineado con el Estado, utilizando la violencia para suprimir la oposición y controlar rutas de extorsión, secuestro y distribución de combustible.
Según un reporte de la Clínica de Derechos Humanos Internacionales de la Facultad de Derecho de Harvard y el Observatorio Haitiano de los Crímenes contra la Humanidad, su red supuestamente recibió apoyo del entonces presidente Jovenel Moïse. Dichas acusaciones aseguran que Moïse proporcionó dinero, armas, vehículos y protección a Barbecue y sus aliados durante las masacres de bandas patrocinadas por el Estado.
Con el tiempo, pasó a ser una de las principales figuras públicas de Viv Ansanm, una alianza más amplia de pandillas que significa “vivir juntos” en criollo haitiano.
La organización adquirió mayor protagonismo durante la crisis política y de seguridad que se agravó después del asesinato del presidente Jovenel Moïse, en julio de 2021.
En marzo de 2024, Chérizier encabezó acciones de grupos armados que exigían la salida del entonces primer ministro Ariel Henry, en medio de una escalada de violencia que dificultó aún más el funcionamiento de las instituciones haitianas.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas incluyó a Chérizier en su lista de sanciones el 21 de octubre de 2022. El organismo señaló que había participado en acciones que amenazaban la paz, la seguridad y la estabilidad de Haití, así como en graves abusos contra los derechos humanos.
Entre los hechos recogidos en el expediente figura la masacre de La Saline, ocurrida en noviembre de 2018 en Puerto Príncipe. Según el resumen de Naciones Unidas, al menos 71 personas murieron, más de 400 viviendas fueron destruidas y al menos siete mujeres fueron violadas durante el ataque. El organismo atribuyó a Chérizier la planificación y participación en esos hechos.
En agosto de 2025, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció cargos contra Chérizier por una presunta conspiración para violar sanciones estadounidenses mediante la financiación de actividades de pandillas. La acusación también involucra a otro hombre. Los cargos constituyen señalamientos judiciales y no deben presentarse como una condena.
El FBI mantiene una ficha de búsqueda de Chérizier y ofrece una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que conduzca a su arresto o condena.

El ascenso de Chérizier se produjo en un contexto de debilitamiento de las instituciones estatales, crisis política y expansión de los grupos armados. Su capacidad para establecer alianzas entre pandillas lo convirtió en una figura con influencia en las disputas por el control de sectores de la capital.
La crisis haitiana ha adquirido una nueva dimensión regional luego de que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunciara el despliegue de fuerzas especiales en Haití para localizar a cuatro técnicos militares salvadoreños que fueron secuestrados tras un ataque de pandillas en Croix-des-Bouquets.



