Las fuerzas de seguridad birmanas mataron unas 90 personas durante la represión de manifestaciones en todo el país este sábado, según una organización no gubernamental local.
“Al menos 89 personas habían muerto al anochecer”, declaró la Asociación de Asistencia a los Prisioneros Políticos (AAPP), una oenegé local que monitorea el número de muertos desde el golpe de Estado del 1 de febrero.
La prensa local más temprano había informado que el número de fallecidos en esta jornada es muy superior a los 19 fallecidos que se habían informado.
El país vive sumido en una profunda crisis desde que los militares depusieron al gobierno civil de Aung San Suu Kyi en un golpe el 1 de febrero, tras el que se desencadenó una gran revuelta para pedir el retorno de la democracia.
REACCIÓN INTERNACIONAL
La Unión Europea, Estados Unidos y el Reino Unido condenaron las muertes de “civiles desarmados” este sábado a manos del ejército en Birmania, en una nueva jornada de represión de las protestas, coincidiendo con el Día de las Fuerzas Armadas, celebrado por la junta militar.
“Este 76º Día de las Fuerzas Armadas se recordará como una jornada de terror y de deshonor. Las muertes de civiles desarmados, entre ellos niños, son actos indefendibles”, dijo la embajada de la Unión Europa en Rangún en sus cuentas en Facebook y Twitter.
La embajada de Estados Unidos en Birmania también condenó estas muertes y consideró que no eran “acciones propias de un ejército y policía profesionales”.
“Las fuerzas de seguridad están matando civiles desarmados, niños, la gente a la que juraron proteger”, dijo un comunicado de la sede diplomática publicado en Facebook.
Por su parte, el embajador del Reino Unido en el país estimó en un comunicado que las muertes del sábado “hablan por sí solas sobre las prioridades de la junta militar”.
